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Severo Fernandez Alonso (1896-1899)

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Lugar y fecha de nacimiento.- Nació en Sucre, Chuquisaca, el 15 de agosto de 1849. Profesión.- Sacerdote y posteriormente abogado. Esposa.- Carmen de Fernández (Potosina). Títulos y honores.- Ultimo gobierno conservador, persona honorable de amplia cultura, político, pacificador. Asunción al mando presidencial.- Presidente Constitucional desde el 28 de agosto de 1896. Término del mandato.- 10 de abril de 1899. Fecha de su fallecimiento.- Murió en Cotagaita, Potosí, el 12 de agosto de 1925. Duración del mando presidencial.- 4 años. Edad de su muerte.- 76 años.
ACTOS ADMINISTRATIVOS
Durante su gobierno encaró la ejecución de varias obras, siendo la más importante la continuación de las exploraciones realizadas por el Coronel Pando, a orillas del río Arce, y el resguardo aduanero para controlar las explotaciones de goma, se edificaron el Palacio de Gobierno en Sucre, la catedral de la ciudad de La Paz y el puente sobre el río Pilcomayo.
DATOS BIOGRÁFICOS
Le correspondió gobernar en tiempos políticamente muy difíciles. Nació en Sucre el 15 de agosto de 1849. Hijo de Ángel Fernández y Casimira Caballero, se graduó de abogado en la ciudad natal. Fue periodista, Ministro de Gobierno en la presidencia de Aniceto Arce y de Guerra en la de Mariano Baptista, habiéndose desempeñado, asimismo, como Vicepresidente de la República en el período de Baptista y, por tanto, Presidente del Congreso Nacional. Triunfante en las elecciones de 1896, asumió el mando el 28 de agosto de ese año representado al Partido Conservador.
El Partido Liberal, que ya era mayoría y cuyos dirigentes eran jóvenes osados e impetuosos, hizo oposición franca y persistente al gobernante, tomando como bandera la capitalía de la República que reclamaba para La Paz, en tanto que los Conservadores hacían suyas la causa de Sucre, las Cámaras sirvieron de escenario para encarnizados debates y polémicas sobre ese derecho, que la Municipalidad de Sucre agravó imprudentemente, llevando adelante una colecta para adquirir armas destinadas a enfrentar a los paceños, los que a su vez conforman una Junta Patriótica con el propósito de defenderse.
Se debatió el derecho de Sucre y sus diputados presentaron un proyecto de ley radicatoria, que fue rechazado por lo paceños y sus aliados, que no solamente pedían un campo neutral para debatir el asunto, sino que exigieron, finalmente, el sistema federal del país.
Fernández Alonso, débil de carácter e irresoluto, se dejó dirigir por ministros y consejeros y promulgó la ley radicatoria. Los liberales, a quienes no les interesaba ni la capitalía ni el sistema federal, abandonaron el parlamento.
Se inició una guerra civil, plena de alternativas violentas y hasta crueles, pues, los liberales obtuvieron la cooperación del campesinado altiplánico. Hubo episodios inhumanos en Cosmini y Ayo Ayo, donde pereció un grupo de jóvenes chuquisaqueños; hasta que finalmente el combate Segundo Crucero significó la derrota de los chuquisaqueños. Era el 10 de abril de 1899 y ese mismo día el presidente huyó dejando el mando de la nación al primer Vicepresidente, para tomar de inmediato el camino del exilio. Los chuquisaqueños perdieron la capital; los conservadores se desbandaron.
Alonso vivió largo tiempo como exiliado en Chile, y retorno al país durante el gobierno de Eliodoro Villazón, quien le designó Ministro Plenipotenciario en el Perú y en la Argentina. En 1914 fue elegido Ministro de la Corte Suprema
de Justicia y, como tal, Presidente de ese alto tribunal; finalmente, en 1922 fue elegido Senador por Chuquisaca lo que le permitió alcanzar la Presidencia del Congreso Nacional.
Murió en Cotagaita, departamento de Potosí, el 12 de agosto de 1925.
RASGOS FÍSICOS
Don Severo era un hombre de mediana estatura, delgado, de simpática fisonomía, color blanco, pelo negro. Hombre de gran talento y vasta cultura, era de trato suave. Su bondad ingénita le conquistaba la simpatía y el afectó de cuantos le trataban de cerca.

Mariano Baptista Caserta (1892-1896)

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Lugar y fecha de nacimiento.- En Calchani de Ayopaya, Cochabamba, el 16 de julio de 1832. Profesión.- Abogado. Esposa.- Gabina Terrazas. Títulos y honores.- Ministro de Estado, Senador, Diputado, Ministro Plenipotenciario, Diplomático. Exaltación al mando.- Presidente Constitucional desde el 10 de agosto de 1892. Conclusión del mando.- 28 de agosto de 1896. Origen de su investidura.- Constitucional. Duración de su mandato presidencial.- 4 años. Fecha de su fallecimiento.- Murió en Cochabamba el 19 de marzo de 1907. Causa de su muerte.- Muerte Natural. Edad de su fallecimiento.- 75 años.
ACTOS ADMINISTRATIVOS
Dictó la ley del Estatuto de Educación Pública, 12 de octubre de 1892. Ley de Servicio Militar Obligatorio, 19 de junio de 1895. Firmó Tratados con Chile, Paraguay, Argentina, Brasil. Fundó las universidades de Oruro y Potosí (1892).
DATOS BIOGRÁFICOS
Fue un político notable y un gran intelectual, destacándose por sus excepcionales dotes oratorias.
Nació en Calchani, provincia Ayopaya de Cochabamba, el 16 de julio de 1832. Hijo de José Manuel Baptista y de Petrona Caserta, desde muy joven se dedicó al periodismo, al mismo tiempo que estudiaba Derecho en la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. En 1855, pese a su corta edad, fue elegido y admitido como diputado por Chuquisaca. Se recibió de abogado en año 1857, pero no ejerció su profesión. Fue además periodista con larga trayectoria; poeta, católico militante y combatiente, y como tal
Director del Seminario de Cochabamba, profesor de Historia y Literatura, diplomático y ministro de Estado. Cuando fue perseguido, por varios gobiernos, trabajó como empleado en minas, viajó a Europa, donde permaneció tres años. Desde París candidateó a la Constituyente de 1871. ganó un escaño que le obligó a retornar al país de inmediato.
Candidato a primer vicepresidente acompañado a Aniceto Arce, junto con Gregorio Pacheco, ocupó esa alta situación y la presidencia nata del Congreso de 1884 a 1888. Al finalizar ese período se presentó como candidato a la presidencia de la república, optando el cargo de manera irregular, pues, no habiendo obtenido ninguno de los candidatos la mayoría necesaria y siendo evidente que su contenedor tenía más adeptos en el Congreso, obtuvo el auxilio del presidente Arce para confinar a parlamentarios y expulsar de las cámaras a otros, como sanción por no haber asistido a sesiones anteriores. Así obtuvo la mayoría y se posesionó el 10 de agosto de 1892.
Durante su período fue combatido por el Partido Liberal que no le dejó gobernar, habiendo podido efectuar, por tal razón, ni obras ni labores que contribuyeran al progreso del país. Entregó el mando a Severo Fernández Alonso el 28 de agosto de 1896. Murió en Cochabamba, pobre – nunca fue rico -, el 19 de marzo de 1907.

Aniceto Arce Ruiz (1888-1892)

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Aniceto Arce nació en la ciudad de Tarija el 17 de abril de 1824 y falleció en su finca de Tirispaya en Sucre a la edad de 82 años, el 14 de de agosto de 1906. Hijo de don Diego Antonio Arce y Josefa Ruiz de Mendoza. Fue uno de los presidentes más visionarios que tuvo Bolivia. Estudió en el Colegio Junín de Sucre, fue miembro de la expedición Magariños en el Chaco. Se tituló como abogado de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. Tuvo varios cargos políticos, entre ellos, fue secretario de la Prefectura de Chuquisaca. Durante el gobierno de Belzu fue confinado a Guanay por oponerse a su régimen, también fue exiliado a Perú y Chile. Allí se casó con Amalia Argandoña quien era heredera de acciones de la mina de plata de Huanchaca en Antofagasta.
Una vez en Bolivia fue ministro de José María Achá y embajador en Argentina, Paraguay y Francia. Fue candidato a la presidencia en 1884. Fue recién en 1888 que logró ser presidente de Bolivia.
Gobernó con mano de hierro para terminar con las sediciones y alzamientos armados, apresó en su gobierno a Zoilo Flores, quien posteriormente pasaría a su bando. 
Arce apuntó al área económica y le dio un gran impulso a la actividad bancaria, con sucursales en varias ciudades del país. En el tema marítimo intentó negociar el puerto de Arica, sin embargo, no se concretó por oposición de Chile y Perú. También firmó un acuerdo con Argentina, por el que cedía una parte del Chaco Central a cambio de que Tarija fuera definitivamente de Bolivia.
Pero, sin duda alguna uno de sus grandes aportes a Bolivia, fue la construcción de los ferrocarriles, cuyo día histórico se vivió el 15 de mayo de 1892, cuando el propio Arce remachó en la Plaza 10 de Febrero, con un clavo de oro, la riel que daba por finalizada la obra y esperó el ingreso del primer tren a la ciudad de Oruro, que llegaba desde Chile. En un discurso emotivo, tras hacer realidad sus sueños dijo Arce: «Ahora si quieren, pueden matarme».
En su gestión llegaron los teléfonos a Bolivia y se dio énfasis al tema vial, construyendo los caminos Sucre-Potosí y Sucre-Cochabamba. Al término de su gestión, su gobierno se empañó con la muerte de 500 indígenas chiriguanos que murieron en la revuelta organizada por el prefecto de Santa Cruz, Saulón Vaca, a espaladas de Arce.

Gregorio Pacheco Leyes (1884-1888)

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Lugar y fecha de nacimiento.- En Livilivi, hoy Villa Pacheco (Sud Chichas) departamento de Potosí, el 4 de julio de 1823. Profesión.- Industrial. Esposa.- Corina Aparicio (tarijeña). Títulos y honores.- Demócrata, fue el fundador del partido Demócrata en Bolivia. Exaltación al mando presidencial.- Presidente Constitucional desde el 3 de septiembre de 1884. Término del mandato.- 15 de agosto de 1888. Origen de su investidura.- por elecciones democráticas. Duración del mandato.- 4 años. Fecha de su fallecimiento.- 20 de agosto de 1899. Causa de su muerte.- Muerte Natural en la hacienda de Tatasi, Potosí.
ACTOS ADMINISTRATIVOS
Pacheco era un presidente magnánimo, construyó a propias expensas el Instituto Siquiátrica de Sucre. Reunió el Congreso en Cochabamba y se fijaron definitivamente los emblemas patrios tales como los tenemos hoy. Con el fin de incorporar a la vida nacional territorios alejados, fundó el 13 de julio de 1885 el Puerto Pacheco, situado en la márgen derecha de río Paraguay. En su presidencia se inauguró el primer servicio internacional telegráfico de La Paz a Lima y se abrió en Sucre el Banco Hipotecario. Fue un impulsor de las ciencias y la tecnología juntamente con Aniceto Arce.
DATOS BIOGRÁFICOS
Fue un presidente filántropo que hizo muchos bienes con su propio dinero, pues era afortunado minero, su período que se caracterizó por una paz un tanto desconocida por los bolivianos acostumbrados a las asonadas y subversiones, e hizo obra, dentro de lo posible.
Pacheco nació en Livilivi, departamento de Potosí, el 4 de julio de 1823. Sus padres fueron José Brígido Pacheco y Josefa Leyes. No tiempo de seguir estudios superiores, pues desde muy joven se dedicó a la actividad minera en que hizo rápida y elevada fortuna, que le permitió viajar a la entonces lejana Europa, donde adquirió alguna cultura y mucha experiencia.
En 1884 intervino en elecciones generales como candidato a la presidencia, disputando el puesto con Aniceto Arce, de partido Conservador, y Eliodoro Camacho, del Liberal. Fue en estos comicios que se introdujo en las elecciones el factor de “coima”, en una famosa guerra del ”cheque” contra el cheque según expresión de Aniceto Arce, que no ocultaba la paternidad de este inmoral procedimiento.
Pacheco obtuvo 11.760 votos. Arce 10.263 y Camacho 8.202. Como ninguno de los candidatos logró la mayoría absoluta, el caso fue resuelto por el congreso de acuerdo a la Constitución, habiendo ganado Pacheco que asumió la primera magistratura el 3 de septiembre de 1884.
En ambiente de total tranquilidad y concordia transcurrió el gobierno de Pacheco que dispuso expediciones al Gran Chaco para sentar soberanía; fundó el Puerto Pacheco sobre el río Paraguay, construyó caminos que integraron al país; fundó con sus dineros el Manicomio “Pacheco”; pagó asimismo, con dinero propio, una deuda del país al Perú, que ascendía a la entonces elevada suma de Bs 50.000.
Finalizó su mandato con la satisfacción del deber cumplido, habiendo fallecido en el asiento minero de Tatasi el 20 de agosto de 1899.
RASGOS FÍSICOS
Gregorio Pacheco era de estatura alta, delgado, de cutis blanco y pelo rubio, usaba solo bigote y vestía siempre con sencillez y elegancia. Era de trato simpático, jovial y alegre. Muy generoso, sagaz y amable, gozó de gran popularidad.

Narciso Campero Leyes (1880-1884)

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Lugar y fecha de nacimiento.- En Tojo, Tarija, el 29 de octubre de 1813. Profesión.- Militar. Abogado. Estudió en Francia y Alemania. Esposa.- Lindaura Anzoategui. Títulos y honores.- Militar de Honor. Comandante del glorioso Batallón Colorados de Bolivia. Exaltación al mando.- Asumió a la Presidencia el 19 de enero de 1880. Conclusión del mandato.- Dejó el mando el 3 de septiembre de 1884. Tiempo del mando presidencial.- 4 años, 7 meses, 14 días. Origen de su investidura.- Presidente Constitucional. Fecha de su fallecimiento.- 11 de agosto de 1896. Causa de su muerte.- Muerte Natural en la ciudad de Sucre. Edad de su muerte.- 83 años.
ACTOS ADMINITRATIVOS
Durante su gobierno se creó el Consejo de Instrucción y se autorizó un empréstito forzoso de 500.000 pesos para formar un fondo para la defensa nacional. En el año 1880 fue convocada la Convención Nacional. Durante su presidencia la Asamblea declaró vigente la Constitución de 1878. Se fijó una ayuda económica para la familia de Eduardo Avaroa en un monto de 10.000 bolivianos. Se aprobó un Tratado de Comercio y Aduanas entre Bolivia y el Perú y se ordenó que el país se mantuviese en estado de guerra mientras no se arregle las cuestiones con Chile. En 1880 inauguró la Universidad de Santa Cruz con el nombre de Santo Tomás de Aquino.
Represento durante la campaña del Pacífico al sector que quería continuar con la guerra, pese a la abrumadora superioridad del enemigo; ese rasgo podría calificarse de patriótico en otras circunstancias muy diferentes; pero, en esa contienda, que la tuvimos perdida desde que se inició, esa actitud sólo revelaba desconocimiento de la realidad o porfía inconducente e infundada.
Narciso Campero, nació en Tojo, provincia Avilés del departamento de Tarija, el 29 de octubre de 1813, Hijo de Felipe Campero y Florencia Leyes. Estudió Derecho obteniendo título de Abogado en 1837; ese mismo año logro el grado de subteniente en el Ejército Nacional. Concurrió a las órdenes del Mariscal Otto Felipe Braun a las batallas de Humahuaca, Iruya y Montenegro, y posteriormente, a las órdenes del General José Ballivián, a la batalla de Ingavi.
Durante el gobierno de Ballivián fue designado Secretario de la Legación en España; en Francia cursó estudios de especialización en el ejército de ese país. Al término de un segundo viaje a Europa, volvió a Bolivia para servir en el gobierno de Melgarejo en cargos de responsabilidad que dejó cuando tuvo desinteligencias con el déspota.
En 1879, cuando el pueblo de La Paz desconoció a Daza, se organizó una Junta de Gobierno de la que fue presidente provisional, y Comandante del Ejército, título con el que, luego de organizar alguna unidades militares, se trasladó al teatro del conflicto.
Las derrotas de Tacna, Pisagua, San Francisco y de Campo de la Alianza, dieron fin a la guerra que concluyó materialmente cuando Chile invadió el Perú, y se apoderó en definitiva del departamento del Litoral.
Campero, ratificado como presidente de la república, por una Convención Nacional reunida en Oruro el año 1880, tuvo que atender al retorno de las tropas derrotadas y a la reorganización del país, aunque por entonces toda la atención de los gobernantes y de la población se centró en la pugna que adquiría caracteres dramáticos entre quienes eran denominados “guerristas” encabezados por Campero, que querían ir en ayuda del Perú que aún continuaba las acciones, y los “practicistas”, que abogaban por la paz y un entendimiento racional con el enemigo, para iniciar la recuperación del país. La pugna no terminó con el destierro del Vicepresidente Arce, pues, ambos bandos fundaron sendos partidos, por primera vez con doctrina, con ideología y con programas; el Litoral encabezado por el General Camacho que se hallaba a lado de Campero, y el Constitucional que luego se convertiría
en Conservador, dirigido por Arce.
De esta manera fue admitida la derrota e impuesta la paz. Bolivia aceptó en todas sus partes las imposiciones de Chile y firmó el pacto de Tregua de 4 de abril de 1884, puesto que Perú, a su vez, había suscrito el Tratado de Ancón. Bolivia perdió el Litoral; Perú Tarapacá, entregando Tacna y Arica a Chile, por un período de Diez años.
Campero había renunciado a la guerra porque era imposible, materialmente, proseguía. Todo estaba en contra nuestra; carecíamos de recursos y el enemigo era superior numérica y materialmente. Normalizada la situación, convocó a elecciones generales, que finalizaron con el triunfo del candidato del Partido Demócrata, nuevo, con Gregorio Pacheco como candidato a la presidencia.
Cumplida esta su última misión, el General Campero se retiró en definitiva a la vida privada en Sucre, donde falleció el 11 de agosto de 1896.
RASGOS FÍSICOS
El General Campero era de mediana estatura, enjuto y fuerte, de color trigueño, temperamento nervioso, espaciosa frente y ojos grandes y negros de mirada vivaz. Tenía negros y espesos bigotes. Era de costumbres severas, metódico, serio, muy apegado a la legalidad, sincero, franco, de trato fino y agradable, culto, modesto y de gran honradez.

Hilarion Daza Groselle (1876-1879)

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Lugar y fecha de nacimiento.- En Sucre, Chuquisaca, el 14 de enero de 1840. Profesión.- Militar. Esposa.- Benita Gutiérrez (paceña). Títulos y honores.- Ministro de Guerra durante el gobierno de Frías. Promulgó la décima Constitución Política del Estado. Exaltación al mando.- Gobierno de facto y constitucional desde el 4 de mayo de 1876 hasta el 27 de diciembre de 1879 Término del mandato.- 27 de diciembre de 1879. Origen de su investidura.- Golpe de Estado. Primera instancia de facto y luego constitucional. Duración de su mandato.- 4 años. Fecha de su fallecimiento.- Murió asesinado en la ciudad de Uyuni, Potosí, el 27 de febrero de 1894, cuando venía a rendir cuentas de la Guerra del Pacífico. Edad de su fallecimiento.- 54 años.
ACTOS ADMINISTRATIVOS
Durante su gobierno Bolivia perdió la Guerra del Pacífico. Tomó parte en la conducción de esa guerra, en pleno teatro de operaciones fue derrocado el 27 de diciembre de 1878 y se exilió a Europa donde radicó por 14 años. Implantó la ley que creó el impuesto de 10 centavos sobre quintal de salitre. Fundó la ciudad de Puerto Suárez y el Batallón “Colorado de Bolivia”. Creó el Ministerio de Relaciones Exteriores.
DATOS BIOGRÁFICOS
Sobre su nombre, triste por muchos conceptos, pesa el mayor estigma que puede agobiar a un hombre, sea cual fuere su condición: la alta traición a la patria. Hilarión Daza nació en Sucre el 14 de enero de 1840, hijo de Marcos Grosella y de Juana Daza. Militar por conveniencia, como casi todos los de esa época, Daza ganó sus grados gracias a su incondicionalidad y obsecuencia con muchos gobiernos. De todos es sabido que inicialmente apoyó a Melgarejo; al que dejó porque recibió 10.000 pesos recaudados por los
enemigos del régimen para la compra de militares y políticos venales. Fue asesinado al llegar al país para reivindicarse de las acusaciones de traición.
Halagando a la tropa, logró considerable influencia sobre ella, hasta que ganó el Ministerio de Guerra. Con sólo esos “Méritos” pudo dar el golpe que lo llevó a la presidencia interina de la República. La Asamblea Constituyente de 1878 lo designó mandatario constitucional.
Por su ignorancia y desconocimiento casi absoluto de los problemas con Chile, aprobó la “ley de los 10 centavos”, impuesto a la extracción del salitre boliviano, que Chile tomó como pretexto para iniciar la guerra injusta, que comenzó con la ocupación de Antofagasta el 14 de febrero de 1879. Las poblaciones del departamento Litoral carecían de defensa marítima y terrestre y se hallaban prácticamente abandonadas, por éste y por todos los gobiernos anteriores, desde la fundación de la república, dedicados más a la política y a la defensa de sus intereses que a la integración nacional y la custodia de las fronteras y costas.
La guerra del Pacífico entre Bolivia, Perú y Chile fue uno de los conflictos más cruentos y un enfrentamiento totalmente desigual, pese a la intervención del Perú, aliado al nuestro, que también se hallaba impreparado y desprevenido para defender su territorio. La historia de este conflicto internacional es una historia de vergüenza e incapacidad que debe revelarse en todos sus detalles. Daza, que al iniciarse la contienda se había opuesto al envío a la línea de fuego de los regimientos “Illimani” y “Húsares”, porque eran las unidades que preservaban la estabilidad de su gobierno, abandonó en plena guerra el frente de operaciones con el propósito de viajar a la capital para defender a su gobierno amenazado por la oposición; fue acusado asimismo, de haber ordenado, bajo influencia chilena, la “retirada de Camarones” que fue la causa de la derrota final. Este último cargo no le fue comprobado.
Si bien la derrota tiene su origen en la falta de recursos económicos y materiales para hacer frente al enemigo, la responsabilidad de Daza, de su gobierno y de altos mandos militares, es
enorme. Todos estos antecedentes influyeron para que el presidente fuera destituído de la primera magistratura y del mando del ejército el 27 de diciembre de 1879, po imposición del propio pueblo y del ejército.
Temeros de ser detenido y comprobando que era imposible defender a su gobierno, se embarcó a Europa, de donde volvió sólo cuando finalizó la contienda. Aposentando en Antofagasta, pidió juicio de responsabilidades para determinar, según dijo, “a quienes debe llamarse traidores a la patria”. De allí se trasladó a Arequipa, pidiendo al Presidente de la Corte Suprema de Justicia permiso para ingresar al país, que le fue concedido.
Seis fueron para Bolivia los hitos cruciales en los cuales estuvo presente: Asalto a Antofagasta – Defensa de Calama – Defensa de Pisagua – Retirada de Camarones – Batalla de San Francisco – Batalla del Campo de la Alianza.
Llegado a Uyuni, el 27 de febrero de 1894, fue hostilizado por grupos que le calificaban de traidor, por lo que se le asignó una escolta militar para dirigirse a un hotel, pero, en el trayecto, fue asesinado con una descarga de fusilería, por la espalda. La orden había sido dada, según los informes, por el capitán José María Mangudo y el Teniente Manuel Castillo. Nunca se pido establecer móviles del crimen y, lamentablemente, por determinar dichas causa que, seguramente, hubieran señalado a los responsables de la pérdida de la guerra y por lo tanto del Litoral.
RASGOS FÍSICOS
Daza era de elevada estatura y de esbelto continente, de un color blanco-pálido, pelo rubio y ojos pardos. Era simpático y atrayente, y sabía ejercer.

Departamento de Chuquisaca

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Creación: El departamento fue creado por Decreto Supremo el 23 de enero de 1.826 en la presidencia de Antonio José de Sucre.

Población

Según datos del censo 2012, el departamento de Chuquisaca tiene la siguiente población:
Total: 670,961 habitantes
Hombres: 330.491
Mujeres: 340.470
Área urbana: 342,717
Área rural: 328,244
Superficie: la superficie total del departamento es de  51.524 km2. 
Capital: La ciudad de Sucre es capital del departamento y además capital de la República de Bolivia, fundada el 29 de septiembre de 1538, con el nombre de “La Plata”. Está a una altura de 2.760 m s.n.m. y su fiesta es el 25 de mayo en conmemoración del primer grito libertario en 1809. 
División política: Este departamento cuenta con 10 provincias, 121cantones y 28 municipios.

Límites: El departamento de Chuquisaca está ubicado en el sur de la República de Bolivia; limita al norte con los departamentos de Potosí,Cochabamba y Santa Cruz; al sur con el departamento de Tarija; al oeste con el departamento de Santa Cruz y la República de Paraguay y al oeste en el departamento de Potosí.

GEOGRAFÍA: 
El departamento tiene variados pisos ecológicos, sin embargo es más conocido por sus valles templados aptos para la producción de uva y por esta razón su producción de vino y singan (bebida destilada de uva tradicional de la región sur del Departamento). La capital del departamento está situada entre los 19º 3′ 2″ de latitud sur y los 65º 47′ 25″ de longitud oeste del meridiano de Greenwich.
Orografía: La cordillera Real u Oriental forma parte de la topografía chuquisaqueña con montañas de no mucha altura. Destacan las siguientes cadenas: Cordillera Sombreros o Mandinga; cordillera Tajsara o Tarachaca; cordillera Mochara; Cordillera de Lique.
Hidrografía: Chuquisaca es parte de las cuencas del Amazonas y del Plata. Sus principales ríos son: Grande, Pilcomayo y Parapetí.
ECONOMÍA
Agricultura: El departamento produce: maíz, trigo, cebada, papas, legumbres, verduras, hortalizas y frutas en los valles de clima templado y cítricos en sus zonas semicálidas y cálidas. Ganadería: La ganadería tiene índices elevados, cualitativa y cuantitativamente, sobre todo, adquiere importancia el ganado bovino, porcino, caprino y ovino, existiendo también en importancia el equino. Minería e hidrocarburos: Se encuentran yacimientos de cobre, plata y antimonio. Tiene grandes depósitos de caliza, merced a los cuales se desarrolla la industria cementera. El descubrimiento de yacimientos de petróleo y grandes reservas de gas natural, abre nuevas posibilidades económicas al departamento.
Industria: Produce hilados, sombreros, cigarrillos, embutidos de carne vacuna y porcina y golosinas (son muy apreciados por su calidad los chocolates sucrenses). Turismo: Sucre ofrece un amplio campo para el turismo, tanto nacional como internacional. La ciudad capital fue declarada Patrimonio  Histórico y Cultural de la Humanidad..Brinda una serie de obras de arte tanto de la arquitectura, escultura y pintura de la época colonial, así como bibliotecas que poseen incalculables obras de gran valor biográfico y etnográfico y casas – museo donde se han acumulado muebles, porcelanas, joyas, etc.
Ganadería 
son de gran importancia los ganados bovino, porcino, caprino y ovino.
Minería 
hay yacimientos de cobre, plata y antimonio.
Educación 
En Bolivia los indicadores de educación,sobre todo en el nivel primario muestran grandes avances en los últimos años. A pesar que su evolución ha sido lenta y que aún no se ha llegado al 100% de cobertura neta en primaria en el país, esta cifra —cercana al 92% en 2007— es bastante alentadora en términos de lograr la cobertura universal en los siguientes años. En el departamento de Chuquisaca, los datos revelan que para 2007, la tasa de cobertura neta en primaria fue de 86,2%. A pesar de que esta cifra es una de las menores del país, la misma pone de relieve los esfuerzos realizados en el departamento para el logro de la cobertura universal. Aún así, el número de niños chuquisaqueños entre 6 y 13 años que no asistieron a la primaria en 2007 llegó aproximadamente a 18.294(*). En el caso de la tasa de término a 8.º de primaria se puede observar que la tendencia nacional ha sido positiva en la última década, pasando de 71,5% en 2001 a 74,7% en 2007. En Chuquisaca, esta tasa ha permanecido por debajo del promedio nacional,llegando el 2007 a 56,7%. Al interior del departamento, se observa que para el 2007, los municipios de Yotala, Mojocoya y El Villar,fueron los únicos municipios que se encontraban con tasas de término superiores al 65%, mientras que municipios como Las Carreras y Huacaya presentaban tasas de término menores a 35%.
Vías de comunicación: Sucre se comunica con Potosí mediante vía férrea y por carretera asfaltada;  de la misma manera con Oruro y La Paz. Con Cochabamba no existe, de manera directa todo un tramo asfaltado, pero la carretera de ripio es amplia y estable durante todo el año; desde Epizana la carretera es asfaltada. Se puede también ir via Mizque hasta Cochabamba. Resulta un poco más corto pero el camino es sólo empedrado. 
Con Santa Cruz existe todo el tramo asfaltado, por la carretera nueva, vinculando la zona del Chapare con la provincias cruceñas. Sucre se comunica con sus provincias por carreteras de ripio, algunas en no muy buen estado. De todos modos, hay una gran variedad de climas y pisos ecológicos que vale la pena visitar. Aeropuerto: Cuenta con un aeropuerto, lo que permite la conexión con todas las capitales de Bolivia, ya que operan naves grandes.
Gobierno 
La oficina del jefe ejecutivo de los departamentos de Bolivia (desde mayo de 2010) es el gobernador, hasta entonces, la oficina se llamaba el prefecto, y hasta 2006, el prefecto fue nombrado por el Presidente de Bolivia. El actual gobernador, Esteban Urquizu Cuéllar del Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos fue elegido el 4 de abril de 2010.
Turismo 
Pujllay de Tarabuco
Las atracciones turísticas más importantes – la capital del departamento de Sucre, el casco antiguo con perfectamente conservado. siglo XVI edificios incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial, así como Tarabuco ciudad, ubicada a 60 kilómetros fuera de Sucre, suena Pujllay Festival (también conocido como Pujllay de Tarabuco ) en marzo y los indios bazar, que tiene lugar todos los domingos. Cerca de Sucre es la más grande del mundo paleontológico exposición, que cuenta con más de 5.000 dinosaurios pies, pertenecientes a 290 especies.
Principales Fiestas 
Carnavales: (movible) Febrero – Marzo
Pujllay de Tarabuco: 2.º Domingo Marzo
Fiesta Virgen de Guadalupe: 8 Septiembre
Todos Santos y Difuntos: 1-2 Noviembre.
Fiesta de Navidad en Villa Serrano: 24 de diciembre
Carnaval Padillense Mejor Carnaval Chuquisaqueño (movible) Febrero – Marzo

CLIMA: El departamento de Chuquisaca esta ubicado a 2790 mts. sobre el nivel del mar con un clima templado en los valles del norte, centro y sudoeste; cálido en la zona noreste y este.
GASTRONOMÍA: Chorizos Chuquisaqueños: Los chorizos criollos constituyen el típico alimento que se sirve antes del medio día y que suelen acompañarse con cerveza negra.
Empanadas (salteñas): Las empanadas son una parte importante de la tradicional gastronomía chuquisaqueña y se comen a media mañana.
ƒ*Fritanga: Plato preparado con carne de cerdo, ají colorado, cebolla y mote blanco.
Mondongo: Mote de maíz cocido, piel de chancho y ahogado. Acompaña a la carne de chancho.
Karapecho: Plato elaborado con charque seco, papa y mote.
Coco de Pollo: Pollo, chicha, condimentos.
Sulka: Carne de res, maíz, ensalada de lechuga, tomate y cebolla.
Grupos Étnicos
Los primitivos grupos étnicos que habitaron son: 
  1. Los Quechuas,Chorotis  «Mas Informacion»
  2. Los Chiriguanos o Guaranies.    «Mas Informacion»

La visita a la región del departamento de Chuquisaca enriquece el conocimiento del valor cultural de los grupos étnicos que conservan su idioma nativo, los conocimientos avanzados en textilería, platería y cerámica. Además, descubrir la diversidad de sus paisajes vallunos y balnearios y ríos que invitan al descanso y la práctica de pesca.
HISTORIA DE CHUQUISACA
La Charcas Prehispánica 
Esta región estuvo habitada desde tiempos inmemoriales por los indígenas que los conquistadores llamaron Charcas. Estos, al igual que todos los pueblos del occidente y de los valles, fueron colonizados por los guerreros del Tawantinsuyo a mediados del siglo XIV, motivo por el cual hablan hasta hoy la lengua Quechua, si bien étnicamente no existió mestizaje con los incaicos. Con el pasar de los años, y gracias a excavaciones arqueológicas en los alrededores de la ciudad, se ha llegado a conocer el pasado prehistórico de la región (fósiles de Cal Orcko), con vestigios de asentamientos humanos de hasta diez milenios antes de Cristo (excavaciones de Quila Quila, Maragua y Punuilla), aunque sin una cultura floreciente que haya dejado rastros. En la actualidad, los Charcas reciben el nombre de Yamparas y Mojocoyas, habitan todo el centro y norte del departamento.
En el sur, en las actuales provincias de Luis Calvo y Hernando Siles, de ambientación chaqueña, existía la etnia Chané, que fue absorbida por los Guaraníes, etnia nómada que se expandió por todo el Chaco hasta llegar a las puertas de los poblados de los Charcas, a quienes acosaban con frecuentes incursiones, resistiéndose hasta el final ser sometida por toda la tanda de colonizadores sucesivos desde los Incas hasta los europeos. Fueron los incas quienes les dieron el despectivo mote de Chiriguanos, pero ellos se denominan a si mismos como los Ava_Guarani (“la gente” o “los hombres”).

La conquista de La Plata 
La Plata colonial 
La Villa de La Plata recibió del Emperador de las Españas y Alemania, Carlos V, el rango de ciudad, que le fue dado por cédula real en 1555. Para entonces, ya era una próspera villa con un obispado (luego Arzobispado desde 1609) y un tribunal judicial. Unos años después, Carlos V decidió organizar el despelote administrativo de sus colonias, que no tenían más autoridad que las de la gana de cada conquistador y de la lejana Lima, cuando se acordaban. Creó, entonces, la Real Audiencia de Charcas el 18 de septiembre 1559, poniéndolo bajo jurisdicción de la Audiencia de los Reyes del Virreinato de Lima. Sería el segundo tribunal de más alta instancia, pues para apelar más arriba se debía ir a las Cortes de Indias en Sevilla. La Audiencia debía componerse de cinco Oidores y un presidente, y empezó a funcionar de manera oficial desde 1561, siendo el primer presidente don Pedro Ramírez de Quiñones, y los oidores sólo tres: Juan Matienzo, Pedro López de Haro y un licenciado de apellido Recalde.
Pronto empezó a adquirir fama como centro educativo al crearse la Real y Pontificia Universidad de San Francisco Xavier en 1624. Los padres de la Compañía de Jesús la crearon en marzo de ese año, nombrándola en honor a uno de sus miembros canonizados, el jesuita Francisco Xavier, en un terreno que hoy es la acera norte de la Plaza Mayor, donde construyeron el Aula Magna en el recinto que ahora ocupa la Casa de la Libertad. Solamente se enseñaban las carreras de rigor en la época, como ser Leyes, Teología y Medicina, y era muy prestigiosa en todo el continente, recibiendo alumnos de otras colonias en número tal que en un tiempo la proporción de estudiantes era de 1 por cada 20 habitantes.
Mientras España se desangraba en la eterna guerra en Flandes, sus colonias florecían durante todo el siglo XVII hasta alcanzar proporciones que rivalizaban en pujanza con las ciudades europeas. La Audiencia de Charcas se dividió administrativamente en cuatro intendencias: Intendencia de Potosí, Intendencia de La Paz, Intendencia de Chuquisaca e Intendencia de Santa Cruz, en cuyo radio se erigieron las gobernaciones de Moxos y Chiquitos desde 1777, tras expulsar a los jesuitas que administraban las reservaciones indias del oriente. La Intendencia de Chuquisaca, nombre que adoptó a partir de la mala pronunciación de la palabra Choquechaca con que llamaban los indígenas al lugar, se componía de seis partidos: Yamparaez, Tomina, Pilaya y Paspaya, Oruro, Paria y Carangas, en los cuales la economía giraba en torno a la agricultura y la explotación de minerales.
A partir de la crisis de la minería de la plata que afecto a Potosí y La Plata a principios del siglo XVIII, la Audiencia fue perdiendo lustre, siendo escindida del Virreinato de Lima para ser incorporada en 1776 a la jurisdicción del nuevo Virreinato del Río de la Plata, con sede en Buenos Aires. Pese a esto, en 1783 se le dio un status bastante autónomo, pues los gobernadores de cada Intendencia decidían solos en cuanto a administración y orden público, incluso en lo militar, con venia del Virrey.
La Plata revolucionaria 
Se dice que el primer grito libertario del que se enorgullece esta tierra tuvo menos que ver con ansias de libertad que con la lealtad de esta colonia al depuesto rey español, Fernando VII, ante las ambiciones de sus rivales portugueses y franceses por hacerse con la gallina de los huevos de oro de la Corona ibérica. En todo caso, si las tenían algunos de los protagonistas, graduados de la San Francisco Xavier e imbuidos de las ideas que se discutían en sus corrillos tras la Revolución Francesa y la independencia norteamericana. Uno de ellos era el abogado Jaime de Zudáñez, el hombre cuyo apresamiento encendió la revuelta popular que se extendería al resto de la Audiencia y acabaría mandando a la historia el dominio español.
Pero vayamos por los antecedentes. Desde 1797, gobernaba en La Plata el presidente de la Audiencia Ramón García de León y Pizarro, un personaje no precisamente popular, que vivía metido en eternos altercados con los Oidores y la ciudadanía, las que eran con frecuencia ventilados en las calles con panfletos incendiarios. Por entonces, la Madre Patria había sido ocupada por Napoleón, emperador de Francia, quien con la excusa de darles una lección a los rebeldes portugueses, pasó por España y decidió que más valía Madrid y su medio mundo forrado de oro y plata que la árida Lisboa. Dicho y hecho, depuso al rey Carlos IV, y a su hijo Fernando VII lo mantuvo secuestrado, obligándolo a abdicar. Pero el pueblo de España no se quedó a mirar pasar el desfile de los franceses, se rebelaron y en varias ciudades formaron su Junta de gobierno para hacerles la estancia lo menos alegre posible a los galos. Para meter en el baile a sus colonias, la Junta Suprema de España e Indias en Sevilla envió a José Manuel de Goyeneche con el encargo de lograr apoyo de Lima y Buenos Aires para reponer al rey destronado y, de paso, expulsar al francés que Bonaparte les endilgó como nuevo monarca.
Goyeneche se dio antes un paseíto por Brasil, donde estaba refugiada la realeza lusitana, entre ellos la hermana de Fernando VII y reina regente de Portugal, Carlota Joaquina de Borbón, una infanta exiliada con muchas ganas de reinar en las colonias de su hermano. Ésta le dio al brigadier español unas cartas con semejante sugerencia para los Virreinatos y él, diligente, se las pasó a los colonos de la Audiencia. Que no les hizo la menor gracia, se puede ver por la reacción.
Las famosas cartas hicieron estallar las ya malísimas relaciones entre García Pizarro y la Audiencia, con amenazas de arrestos, insultos a grito pelado en la sala del tribunal, advertencias de excomunión del Arzobispo y la muerte por un sofocón del Regidor de la Audiencia durante una disputa a voces de por medio. El Presidente, junto con Goyeneche y el Arzobispo de La Plata, Monseñor Moxó, se declararon partidarios de las pretensiones de Carlota Joaquina, mientras que los Oidores y los doctores en leyes de la ciudad se declararon leales a Fernando VII, rechazando la autoridad de la Junta de Sevilla, y así se lo hicieron saber a los otros tres en un acta donde vapuleaban la idea de anexarse al Brasil, y denunciaban a García Pizarro y al Virrey Santiago de Liniers por traición. El Presidente contraatacó haciendo destruir el acta, pero lo descubrieron y la ruptura de relaciones entre las partes contrincantes tuvo lugar. Tras una larga guerra de pasquines, buena parte escritos por el recién graduado doctor en leyes Bernardo Monteagudo, a García Pizarro le llegó el rumor de que la Audiencia y el Cabildo estaban planeando pedir su renuncia, y decidió adelantarse con la orden de mandar apresar a seis de los más vocingleros cabecillas, que iban a reunirse en casa del oidor José de la Iglesia, pero de alguna manera estos se enteraron a tiempo para fugar, de modo que a la hora de arrestar sólo pudieron echarle las manos encima a Jaime de Zudáñez.
Era un 25 de mayo de 1809, cuando lo llevaron a la cárcel de la corte, pasando por la Plaza Mayor, seguido por una multitud de ciudadanos atraídos por los gritos que profería la hermana de Zudáñez siguiendo al grupo que lo llevaba preso. Pronto la multitud se enteró del hecho y empezó a apedrear la casa de la Audiencia, exigiendo su liberación y la renuncia del Presidente, vociferando “¡Muera el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII!”, entre otros gritos menos fuertes que pedían vivas a la idea de una República. Uno de los cabecillas, Lemoine, convenció sable en mano a los curas de la iglesia de San Francisco de dejarle llegar a la campana de su torre, a la que hizo repicar hasta rajarla.
Lo mismo se hizo en los campanarios de las demás iglesias, tocando las campanas a rebato para llamar a la ciudadanía, sin que García Pizarro pudiera mover a las tropas para reprimirlos, ya que el oficial al mando se pasó al otro bando y ordenó a los soldados no asomar la nariz a la calle. La multitud le exigía, además, entregar todo el armamento de la guarnición militar de la Audiencia, a lo que García Pizarro cedió; no obstante, se negó a la tercera petición, de entregar el mando político y militar. Ante eso, la ciudadanía le voló la puerta del palacio de la corte a cañonazos. Vencido, Ramón García de León y Pizarro se entregó al día siguiente, el 26 de mayo. Con un Pizarro había empezado la historia de la colonia de Charcas, y con un Pizarro terminaba.
Los revolucionarios le dieron el mando político de la Audiencia al decano de los oidores, José de la Iglesia, y el mando militar al coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales. Se organizaron compañías de milicias ciudadanas para la defensa, divididas según oficios de sus integrantes, y comandadas por los hermanos Joaquín y Juan Manuel Lemoine (I de Infantería y III de Plateros), Manuel y Jaime de Zudáñez (II de Académicos y Caballería), Pedro Carvajal (IV de Tejedores), Toribio Salinas (V de Sastres), Manuel de Entrambasaguas (VI de Sombrereros), el hermano de Bernardo, Miguel Monteagudo (VII de Zapateros), Diego Ruiz (VIII de Pintores), Manuel Corcuera (IX de Varios), Manuel de Sotomayor, Mariano Guzmán y Nicolás de Larrazábal (Artillería), así como un cuerpo de origen indígena. Estos salieron al encuentro del intendente gobernador realista de Potosí, Francisco de Paula Sanz, tío por línea ilegitima del rey español, a quien convencieron de volverse tranquilo a su villa sin luchar. Después de esto, enviaron emisarios secretos a las demás Intendencias y a Argentina para fomentar las ideas independentistas, con el disfraz de buscar apoyo para Fernando VII. El más exitoso de los emisarios fue Mariano Michel, quien ayudó a formar el grupo revolucionario de Murillo en La Paz. Pero el gobernador Sanz dio la alarma en el Virreinato de Lima, desde donde el Virrey José Fernando de Abascal mandó a Goyeneche a reprimir la revuelta en La Paz antes de que contagiara al Perú, mientras que el nuevo Virrey del Río de la Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros, enviaba al general Vicente Nieto contra La Plata.
Goyeneche fue exitoso, logrando sofocar la revuelta paceña, tras lo cual los chuquisaqueños decidieron liberar a García Pizarro, condenado por traidor, y aceptar a regañadientes como nuevo Presidente de la Audiencia a Nieto, nombrado por el Virrey, que llegó a la ciudad en diciembre de 1809. Éste hizo apresar a todos los oidores rebeldes y cabecillas revolucionarios que pudo cazar, juzgarlos y desterrarlos a Lima para que de ahí los enviaran a cumplir condena bien lejos y evitarse más jaleos, porque en Buenos Aires éstos tenían muchos compañeros de universidad igual de revoltosos, y podían volver a la carga. De esta manera, terminó la revolución de mayo. No obstante, los desterrados no escarmentaron, pues cuando España los amnistió al año siguiente, volvieron a la lucha, entre ellos Arenales y Monteagudo.
Los argentinos se encargaron de volver a prender la mecha, casualmente también un 25 de mayo, pero de 1810. Al enterarse Sanz y Nieto de que el Virrey había sido botado del cargo y en su lugar gobernaba una junta en Buenos Aires, decidieron separarse de esa jurisdicción y pasar la Audiencia al Virreinato de Lima. Mal les fue a Sanz y a Nieto, que presumía de que sofocaría esta revuelta tan rápido como la de La Plata, pues sus tropas fueron derrotadas por las del Primer Ejército Expedicionario Auxiliar, que llegaron a tierras potosinas, donde Castelli, el comandante rioplatense, los hizo apresar y condenar a muerte por fusilamiento. Se nombró nuevo presidente de la Audiencia al argentino Juan Martin de Pueyrredón. Desde entonces, las Provincias Unidas del Río de la Plata colaborarían con un total de cuatro Ejércitos Auxiliares al territorio de la Audiencia hasta su emancipación.
Sin embargo, los verdaderos héroes de la independencia serían los guerrilleros de las Republiquetas. Tras la derrota patriota en la batalla de Guaqui en 1811, las ciudades de la Audiencia volvieron a control realista, pero el área rural siguió dándole dolores de cabeza a Goyeneche al crearse las guerrillas que controlaban grandes áreas de territorio y acosaban las capitales. Estas zonas independientes eran conocidas como Republiquetas, y existieron ocho en territorio de la Audiencia. En lo que corresponde a Chuquisaca estaban la Republiqueta de Cinti, al sur, y la Republiqueta de La Laguna, al centro-norte. En esta última harían fama y reputación los esposos Padilla, Manuel Ascencio y Juana, a quienes la historia oficial boliviana relegó. Ella, la hija única de un militar viudo y retirado en sus fincas, era una joven rebelde que se vestía de muchacho y aprendió el manejo del sable con su padre, y se casó con el adinerado Manuel Ascencio cuatro años antes del comienzo de la revolución, en 1805. Padilla se unió a los ejércitos patriotas argentinos de González Balcarce, combatiendo con el Ejército del Norte y la primera expedición argentina. Tras Guaqui, Goyeneche confiscó las extensas propiedades de los Padilla en Chuquisaca, secuestrando a Juana y sus niños pequeños, más no a Manuel Ascencio, quien logró escapar y liberar a su familia.
Cuando otro ejército auxiliar argentino, esta vez mandado por el general Belgrano, acudió a la Audiencia, Padilla volvió a enrolarse, llevando consigo a diez mil indígenas como tropa, y a Juana con sus niños a cuestas. Ella no se dedicaba a acompañarlo o vendarle las heridas, como se podría pensar, sino que combatía a su lado como un soldado más. Hábil con el sable, participó en varias batallas, como la de Ayohuma en 1813, en la que juntó y lideró un batallón.
Cuando los argentinos se retiraron de nuevo tras otro desastre, los Padilla organizaron la guerrilla de Chuquisaca, con Vicente Camargo liderando la rebelión en Cinti y el cacique guaraní Bacuire primero, y el cacique Cumbay después, haciendo lo propio en la zona del Chaco chuquisaqueño, con sus temibles divisiones de arqueros chiriguanos, que llegaron incluso a Potosí. Durante 1816, Juana lideró las exitosas campañas contra los realistas en Potosí y El Villar, actos que le valieron que Pueyrredón le diera el rango de Teniente Coronel y Belgrano un sable ceremonial de mando. El fin le llegaría a su esposo en la batalla de La Laguna, donde ambos se enfrentaron a las tropas de Francisco Javier de Aguilera, y donde ella fue herida. Al tratar de auxiliarla, Manuel Ascencio fue alcanzado, y aunque su esposa logró escapar, a él le dieron muerte cerca de El Villar. Viuda, ella siguió con la lucha en el norte de Argentina, bajo órdenes de Miguel de Güemes, hasta el fin de la guerra. Tristemente, esta admirable mujer, que peleó aun estando embarazada, perdiendo en ello bienes, esposo y cinco hijos, sufrió el destino de tantos otros héroes bolivianos: murió pobre y sola, sin honores, sin que se le restituyeran sus posesiones confiscadas, ni la pensión vitalicia que le fue injustamente retirada en su vejez. Estuvo enterrada en una fosa de indigentes, carente de lápida, hasta que un siglo después la exhumaron y pusieron en una urna en Sucre. El único honor que recibió fue póstumo: Generala del Ejército Argentino, rango concedido en julio del 2009 por la presidenta Kirchner.
La Chuquisaca Republicana
Una de las paradojas que plagan la historia de la república, es que recibiera el nombre del hombre que no deseaba su existencia. Cuando, tras las decisivas batallas que remataron la ya moribunda Colonia, la nueva nación le ofreció la presidencia a Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, éste declinó, pese a lo cual figura honorariamente como padre de la patria. Le ofrecieron, entonces, el puesto al joven Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre y Alcalá, que aceptó y se dio con entusiasmo a la tarea de crear la República de Bolívar y dotarla de un sistema político y administrativo que la consolidara como nación independiente. Esto desagradó a Bolívar, quien tenía la grandilocuente idea de unir los cuatro países del antiguo Imperio del Tawantinsuyo, más Venezuela y Colombia, para formar una descomunal Gran Colombia que nadie más ambicionaba, y se lo reprochó duramente a Sucre en una carta privada. Molesto, el Mariscal desoyó la reprimenda y continuó con su obra hasta 1828, cuando dejó la presidencia.
El nuevo país se fundaría oficialmente en el antiguo Aula Magna de la Casa de la Libertad el 6 de agosto de 1825, fecha que le pusieron en honor a la batalla del año anterior en Junín, porque en realidad era el mes de julio cuando se aprestaron en la ahora ciudad de Chuquisaca los representantes de la ex Audiencia, para decidir su destino. Habían tres grupos: uno a favor de unirse al Perú, un segundo que se decantaba por el Río de la Plata, y un tercero que no tragaba a ninguno de los anteriores y prefería la independencia. Se impuso la mayoría de esta última facción, con solo dos votos para las otras opciones, con la venia de Sucre y para disgusto de Bolívar, que pidió a éste retirarse. Marginado el Mariscal, los charqueños s tuvieron su Asamblea Deliberante el 10 de julio del mismo año, con 48 representantes de todas las provincias, de los cuales solamente dos eran veteranos de las batallas independentistas. En ella, redactaron el Acta de Independencia de la República de Bolívar, nombre sugerido por un delegado potosino. El dueño del nombre fue al país a darse un baño de multitudes a fines del año, firme en no aceptar la presidencia que le servían en bandeja, dio a entender que el trabajito le gustaría más a Antonio José de Sucre. De esta forma, su lugarteniente, a duras penas cumpliendo los treinta, llegó a ser el primer presidente y artífice del novel Estado.
Él fue quien le dio a la nación su primera Constitución Política en 1826, quien organizó las instituciones estatales y adoptó como sistema administrativo el modelo francés de los Departamentos en enero de 1826, que en ese tiempo eran solo cinco, y quien, en resumen, trabajó afanosamente en el gobierno hasta casi dejar la piel en la faena cuando, en 1828, los descontentos capitalinos intentaron sacarlo de circulación mediante el expeditivo camino de meterle una bala. El atentado, con móviles mezcla de desavenencias ideológicas y administrativas, celos y resentimientos, y en el que estaban involucrados algunos ilustres como Olañeta y Lemoine, fue fallido, pero dejó al Mariscal herido en un brazo y convencido de que más valía marcharse de ese antro de ingratos. Pese a haber derramado su sangre por la independencia desde que era un mozalbete de quince años, de haber derrotado al último Virrey de América en Ayacucho, y al carácter vitalicio de la presidencia que ejercía, cuando se marchaba de la capital fue abucheado por la población, incidente en el cual, se cuenta, la Coronela Juana Azurduy de Padilla escupió en la cara a uno de los conspiradores, Casimiro Olañeta, para significar su disgusto con el trato que le daban.
Se marchó a Quito, donde formó familia con la marquesa Mariana Carcelén de Solanda y Villarocha (él mismo era bisnieto de un marqués de Flandes, de ahí apellido francés de Sucre), y donde intervino en la guerra entre Colombia y Perú por el dominio de Ecuador, saldada por él a favor de la primera. Sin embargo, también en Colombia sufrió el juego sucio de sus rivales, que mediante tretas le impidieron poder acceder a la presidencia, para luego ser emboscado en un camino solitario de las montañas de Berruecos (Ecuador), donde le dispararon a matar en junio de 1830. Nunca se supo la identidad de sus asesinos con certeza absoluta, aunque el primer sospechoso fue el general Obando y el segundo, el general Flores, rival del Mariscal para el cargo de primer presidente de Ecuador. En todo caso, a partir del 12 de julio de 1839, se decretó oficialmente en la nueva constitución que la Capital Constitucional de la República de Bolivia seria nombrada en su honor. De esta forma, la Choquechaca de los Charcas, La Plata de la Audiencia y la Chuquisaca de la República tendría su cuarto y definitivo nombre: Sucre.
La Chuquisaca de la oligarquía 
El siguiente presidente fue Andrés de Santa Cruz y Calahumana, hijo de un español y una aymara, patriota nuevecito (se cambió del bando realista después de que lo apresaran los tarijeños en La Tablada), quien había sido colaborador del Mariscal y prefecto de Chuquisaca. Gobernaría durante una década, terminando de finalizar la obra inconclusa de Sucre, y consolidando la estructura de la república con la creación de otros dos departamentos (Tarija y Oruro) para añadir a los ya existentes, además de arrastrar al país a una reunificación con el Perú, que le costaría una guerra y el exilio. En su gobierno inauguró la costumbre de residir en la Paz, que seguirían otros presidentes, aunque Sucre seguiría como centro de la vida política en el país, por ser sede de la Asamblea Legislativa, que desde 1826 a 1880 modificaría la constitución un total de diez veces.
Pese a los ideales que habían impulsado los revolucionarios, se mantuvo la estructura social colonial, con el único cambio de que ahora eran los criollos y mestizos de clase alta los situados en el primer lugar de la escala. Se formó una oligarquía de potentados de la plata y el latifundio, que junto con los doctores en leyes, eran quienes detentaron el poder, independientemente de quien se sentara en la siempre inestable silla presidencial, hasta la Guerra Federal. Esta empezaría con la lucha por el poder entre la vieja oligarquía chuquisaqueña, de ideología conservadora, y la flamante oligarquía de nuevos ricos del estaño en La Paz, de ideas liberales. Cuando se expuso la idea de reformar por enésima vez la Constitución, con apenas un poco más de diez años de estrenada la última modificación, ambos bandos se enfrentaron: Chuquisaca favorecía un sistema unitario de gobierno, con todos los poderes en Sucre, mientras La Paz estaba a favor de un sistema federal. En noviembre de 1898, el gobierno del conservador Severo Fernández Alonso firmó la polémica Ley de Radicatoria, que obligaba al presidente a vivir en Sucre y no salir de allí sin permiso expreso del Congreso. Los diputados paceños se retiraron echando pestes, y acto seguido llamaron a mitin en La Paz para proclamarse Gobierno Federal, bajo caudillaje del liberal José Manuel Pando, quien, en otra de las ya habituales ironías históricas bolivianas, era senador por Chuquisaca y había votado a favor de la famosa ley, aunque había nacido en La Paz.
La guerra civil duró un año, con dos enfrentamientos principales en Oruro (las batallas del Primer Crucero y del Segundo Crucero) que ganaron los Federalistas, quienes supieron aliarse con los indígenas aymaras y aprovechar los desaciertos del mejor equipado ejército Constitucional para hacerse con la victoria final en abril de 1899. El enfrentamiento dejó pésimos recuerdos en ambos lados, por las masacre de chuquisaqueños por aymaras en Ayo Ayo, de indígenas por constitucionalistas en Corocoro, y la peor, de federalistas por aymaras en Mohoza.
Tras su victoria, La Paz se quedó con presidencia y congreso en su territorio, dejándole a Sucre solamente el poder judicial. A partir de entonces, sumando a esto el enclaustramiento que sufrió el país con la derrota en la Guerra del Pacífico unos años antes, Chuquisaca entró en decadencia, de la que no se ha recuperado, pues continua despoblándose con la inmigración de sus habitantes al exterior y al oriente.
Existe un hecho curioso en esta época: la creación del Principado de La Glorieta, el primero y único que existió en la historia de Bolivia, ubicado en tierras aledañas a la capital. Aunque en la Colonia e Independencia, la nobleza española y criolla era numerosa, fueron los esposos Francisco y Clotilde de Argandoña los únicos que alcanzaron el rango de Príncipe y Princesa en 1898, por bula del papa León XIII. El título murió con la Princesa de la Glorieta en 1933, y no hubo continuidad dinástica porque doña Clotilde no tuvo hijos.
La Chuquisaca Contemporánea
El otro acontecimiento que sacudió al departamento fue la Guerra del Chaco en 1932, región que comparte con Tarija y Santa Cruz. Aunque la guerra se peleó más en territorio tarijeño, la intervención de los regimientos chuquisaqueños fue valiosa por su conocimiento del ambiente y su adaptabilidad a los imposibles campos de batalla en el desierto, especialmente los naturales de la región de Monteagudo y de la provincia vecina, Luis Calvo. Con todo, la guerra se perdió en 1935, y, con ella, otro trozo más de territorio, afortunadamente no el de la jurisdicción de este departamento, pues en esa zona están los más grandes pozos petroleros de Chuquisaca, que son la base de la economía moderna del departamento, junto al turismo y la agricultura, las industrias artesanales y a menor escala la minería, sin dejar de mencionar los ingresos que recibe por las multitud de estudiantes de todas partes que sigue aplicando a su universidad, pues Sucre es, ante todo, una ciudad universitaria y turística.
El fin de este conflicto acabó con la dicotomía Liberales-Republicanos que se turnaban en el gobierno, creándose nuevos partidos y facciones reformistas radicales, como la que llevaría a la Revolución del ’52, una guerra civil que obligó a rehacer la estructura socioeconómica de la achacosa república. Chuquisaca se benefició con las leyes contra los latifundios, tan comunes en la región, y otras más, que no evitaron que volvieran la inestabilidad, cuyo pero punto fueron los gobiernos militares desde los años ’70 hasta los ’80. Tras regresar la democracia, los intentos de los ’90 por volver a reformar la economía causaron nuevos conflictos, que en Chuquisaca no fueron de consideración, hasta la década presente.
Expulsado el presidente Sánchez de Lozada por una revuelta paceña, le sucedió su vicepresidente, Mesa, quien a su vez tuvo que renunciar. Como manda la constitución, el congreso debía reunirse en Sucre para elegir nuevo presidente, pero los indígenas que lidera Morales cercaron la ciudad para forzar la renuncia de los Presidentes de Senadores y Diputados, el cruceño Vaca Diez y el tarijeño Cossío, a favor del chuquisaqueño Rodríguez Veltzé, presidente de la Corte Suprema, porque esto le seria beneficioso al cocalero Morales, ya que se tendría que llamar a elecciones en un momento favorable a él. Así fue, ganó las elecciones en el 2005, con un plan de refundar la República mediante convocatoria a elección de una Asamblea Constituyente en Sucre para redactar una nueva constitución. Esta se votó en el 2006, empantanándose durante el 2007 en debatir los temas del texto en borrador, por los choques entre La Paz y Santa Cruz por autonomías, y Sucre y La Paz por capitalia.
No se conciliaron los desacuerdos, y en cambio, resurgieron viejas heridas de la Guerra Federal cuando el partido de gobierno excluyó arbitrariamente el tema de la capitalia de las deliberaciones. La ciudad de Sucre se alzó en protestas, con luchas callejeras e intentos de incendiar la sede de la Asamblea, que decidieron al gobierno a ordenar represiones cruentas, que solo empeoraron los disturbios. La constitución nueva fue aprobada entre gallos y medianoche en los cuarteles del Liceo Militar, sin la mayoría de los asambleístas opositores, con la policía y militares tratando de dispersar a gases y balazos a la multitud que ya estaba por ingresar al Liceo. Más adelante, se trasladó la deliberación a la universidad de Oruro, donde se volvió a aprobar sin debate. Esa es la constitución que fue luego aprobada en referéndum el 2008, en la que Sucre sigue con su status de capital puramente nominal.
Desde entonces, Chuquisaca pasó a engrosar la Media Luna, eligiendo a la opositora Savina Cuellar, de origen indígena quechua, como primera prefecta de la historia boliviana. Recientemente, también se ha sometido a referéndum la adopción del modelo de gobierno departamental autónomo, y aprobado los estatutos del Departamento Autónomo de Chuquisaca hace pocos meses. Curiosamente, el gobernador electo con el nuevo sistema, Urquizo, es sobrino de Cuellar, aunque de ideología opuesta.

Adolfo Ballivian Coll (1873-1874)

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Lugar y fecha de nacimiento.- En la Paz el 15 de noviembre de 1831. Profesión.- Militar. Esposa.- Cármen Greenwood. Títulos y honores.- Presidente Constitucional. Exaltación al mando.- 8 de mayo de 1873. Término del mandato.- 31 de enero de 1874. Fecha de su fallecimiento.- Murió en Sucre el 14 de febrero de 1874. Edad de su muerte.- 43 años.
ACTOS ADMINISTRATIVOS
Su obra de importancia fue el Tratado de Alianza defensiva con el Perú. Aprobación del Contrato “CHURCH” para la construcción del FF.CC. Madera-Mamoré. Se encargó de la reorganización, especialmente de la Educación pública para la cual cual dictó un Estatuto. Llegó a ser un período de las clases letradas y de la juventud universitaria que veían en Adolfo Ballivián un caudillo civil de limpio historial y de espíritu y de acción constitucionalista. Se dicta el famoso Estatuto General de Educación Pública (15-1-1874)
DATOS BIOGRÁFICOS
No era militar de vocación, sino de espíritu elevado, un hombre de letras, un estudioso, un cultor de las bellas artes. Adolfo Ballivián Coll nació en La Paz el 15 de noviembre de 1831. Sin embargo, fue Subteniente a los 12 años; Capitán a los 16, obteniendo otros ascensos hasta alcanzar el grado de Teniente Coronel, exclusivamente por satisfacer los deseos de su padre, el Vencedor Ingavi, que fue quién lo incorporó al Ejército y le dio esos grados a edades tan tempranas, pese a que el de Capitán lo obtuvo por comportamiento valeroso en el combate de Vitichi.
Era hijo de José Ballivián y Segurota y Mercedes Coll, cultivaba la música y la poesía, era un escritor fluido y correcto, y eventualmente
ejerció el periodismo asumiendo la dirección de “La verdad constitucional”, periódico marcadamente político como todos los de ese tiempo.
Había retornado a Europa el 8 de mayo de 1873. Nada hizo por el progreso del país y su organización, porque no contaba con el apoyo del pueblo, ni el tesoro público tenía recursos para emprender obras de volumen. Su más ponderable previsión fue tratar de armar al país porque veía venir la invasión y la guerra con Chile. Se le negó el apoyo necesario, por lo que adoptó la patriótica actitud de suscribir con el Perú un tratado secreto de alianza defensiva.
Sintiéndose enfermo grave, renunció a la Presidencia de la República el 31 de enero de 1874. Su período constitucional fue breve. Falleció en Nuccho, Sucre, el 14 de febrero de ese año 1874.

Tomas Frias Ametller (1872-1873)

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Lugar y fecha de nacimiento.- En Potosí (Modragón – Tarapaya) el 21 de diciembre de 1804. Profesión.- Abogado. (Codificador. Financista. Diplomático). Esposa.- Raimunda Ballivián. Títulos y honores.- Ministro. Título Honoris causa de la Universidad de Potosí. Exaltación al mando y conclusión del mismo.- Presidente interino desde el 28 de noviembre de 1872 hasta el 8 de mayo de 1873, y del 31 de enero de 1874 al 4 de mayo de 1876. Duración del mando.- 1º) 6 meses; 2º) 3 años. Fecha de su fallecimiento.- Murió en Florencia, Italia, el 10 de mayo de 1884. Causa de su muerte.- Muerte natural. Edad de su fallecimiento.- 80 años
ACTOS ADMINISTRATIVOS
Durante su gobierno se estableció la conscripción militar y se presentaron proyectos de reformas constitucionales referentes al reemplazo del presidente. Mediante el tratado de 6 de agosto de 1874 suscrito por don Mariano Baptista y el representante diplomático de chileno, Walter Martínez, se anulo la comunidad de explotación del salitre y se fijó la frontera en el paralelo 24. Renovó el Congreso Nacional por elecciones 1874. Por vez primera en Bolivia. Reformó Constitución 1874 (período de gobierno de 4 años). Se implantó el sistema concéntrico de la Educación boliviana. Este ilustre patricio de inmaculada carrera pública empezó muy joven a prestar sus servicios a la patria bajo la administración del Mariscal Sucre.
DATOS BIOGRÁFICOS
Después de una cadena de tiranías, a cual más despiadadas, frías fue el presidente probo y honrado cuya vida constituye un ejemplo de austeridad y legalismo, moralidad y decencia.
Nació en Potosí, el 21 de diciembre de 1804. Hijo de José María Frías y Alejandra Ametller, era de familia pudiente. Abogado de profesión, dedicó su vida casi exclusivamente a la política, iniciándose como Secretario Privado del Mariscal Antonio José de Sucre. Posteriormente fue diputado, Ministro de Hacienda y Consejo de Estado, diplomático y presidente del Congreso Nacional. Fue en esa calidad, precisamente, que le congreso, al crear un Consejo de Estado, le eligió presidente de ese organismo, debido a que le Presidente Morales, fallecido el día anterior había clausurado arbitrariamente el Legislativo.
Muerto Morales, le correspondía, en su condición de Presidente del Consejo de Estado, asumir la presidencia interina de la República, cargo que aceptó bajo la “condición irrevocable” de que su período “se prolongaría estrictamente” por el tiempo que demandara la organización de las elecciones y su realización. Uno de sus más loables empeños fue evitar, mediante reclamaciones y negociaciones, que Chile se apoderara de nuestro Litoral.
Como primer mandatario y luego de ordenar al país, llamo a elecciones que se efectuaron en ambiente de total libertad y legalidad, siendo elegido su sucesor constitucional Adolfo Ballivián, a quién entregó el mando el 8 de mayo de 1873; pero, continuó en el gobierno en calidad de Presidente de Consejo de Estado, gracias a que era correligionario y amigo muy estrecho del nuevo presidente.
Al renunciar a la Presidencia de la República, Adolfo Ballivián, le correspondió el mando Presidencial del Consejo de Estado, Tomás Frías, a partir del 31 de enero de 1874. Esta vez Frías desempeñó la presidencia por un tiempo más prolongado, pues las cosas se ponían desagradables en cuanto concierne al problema que, pacientemente, había ido creando Chile.
En este empeño, su canciller Mariano Baptista, suscribió con el país vecino el tratado del 6 de agosto de 1874, el documento que pretendía poner atajo a las ambiciones expansionistas de chilenas y que no logró sino postergar por muy poco tiempo la planeada y ya aprobada invasión.
Mientras el país vivía uno de sus más difíciles momentos, amenazado por la prepotencia chilena, políticos como el abogado Casimiro Corral y militares como el General Quintín Quevedo, se dedicaron a subvertir el orden. En vista de estos trajines, que ponían en peligro sus propias ambiciones, el Ministro de Guerra, General Hilarión Daza, que tenía decidido presentarse como candidato en las elecciones próximas, optó por no exponerse a ellas y golpeó el 4 de mayo de 1876, derrocando al Presidente Frías que no podía ni quería defenderse frente a quien mandaba en el ejército.
En este segundo período, ejerció el mando supremo desde el 31 de enero de 1874 hasta el 4 de mayo de de 1876.
Durante este período se inauguró el servicio de navegación en el lago Titicaca.
Decepcionado de la política y sobre todo de los políticos, Frías se marchó a Europa, donde a raíz de la guerra del Pacífico sirvió al país en calidad de Encargado de Negocios en Francia.
Su ejemplar vida y honrosa trayectoria política finalizaron con su muerte, en Florencia, Italia, en la mayor pobreza, pese a que había heredado de su familia una gran fortuna. Su deceso se produjo el 10 de mayo de 1884.
RASGOS FÍSICOS
El docto Frías era de estatura más alta que baja, delgado, de constitución nerviosa. Tenía la cabeza y la barba completamente blancas.
Frías no sólo tenía un carácter templado como el acero; sino una inteligencia preclara y un espíritu audaz.

Agustin Morales Hernandez (1871-1872)

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Lugar y fecha de nacimiento.- En La Paz el 11 de marzo de 1808. Profesión.- Militar. Esposa.- Petrona López. Títulos y honores.- Tomó parte en las batallas de Yanacocha, Uchumayo y Socabaya. Exaltación al mando.- Presidente interino y Constitucional de la República desde el 16 de enero de 1871. Conclusión del mandato.- 27 de noviembre de 1872. Origen de su investidura.- Golpe subversivo, cruento con derrocamiento de su antecesor. Duración del mando.- 1 año y medio. Fecha de su fallecimiento.- La Paz, 27 de noviembre de 1872. Causa de su muerte.- Asesinato. Edad de su fallecimiento.- 64 años
ACTOS ADMINSTRATIVOS
Fue el fundador del Puerto de Mejillones en la costa del Pacífico, fue el creador del sistema monetario Nacional. Su gobierno se caracterizó por sus ataques
al Poder Legislativo. Se entrega la Educación Primaria a los municipios.
DATOS BIOGRÁFICOS
Gobernante arbitrario y despótico, como muchos de sus antecesores, se consideró un predestinado y, pero aún, el dueño del país.
Nació en La Paz el 11 de marzo de 1808. Hijo de Pedro Morales y Antonia Hernández. Su carrera militar, no habiendo concurrido a un colegio ni a institutos militares, la inició en el cuartel, como muchos jóvenes en es época.
Su gobierno fue, de principio a fin, poco estable, dada la naturaleza de su carácter, sin beneficio alguno para el país, y lo peor, despótico, pues él pensaba que por haber derrocado al “invencible” Mariano Melgarejo, y por haber contado para esa hazaña con la ayuda y posteriormente la gratitud del país, estaba autorizado a todo.
Era un militar fornido, valeroso y violento. Ya en el gobierno del Presidente Belzu protagonizó
en atentado contra el mandatario, salvando su vida huyendo y ocultándose. En el gobierno de Linares ganó una diputación por Chuquisaca, pero la Cámara Baja no lo admitió en su seno porque tenía un juicio criminal pendiente, por la tentativa de asesinato al General Belzu, precisamente.
Siendo Presidente interino, hizo todo lo posible por logra su designación constitucional, situación que alcanzó, lamentablemente, gracias a la complacencia y obsecuencia del Congreso Nacional Ordinario de 1872. La gratitud no era uno de sus atributos, pues, al finalizar ese mismo año y porque el legislativo no dio curso a otras pretensiones suyas, lo clausuró sin más trámites, y personalmente.
Tenía un temor obsesivo a la oposición y a la posibilidad de ser derrocado, por lo que vivía en permanente estado de recelo y desconfianza. A poco de clausurar el parlamento, atendiendo ciertas informaciones poco serías, acusó a sus inmediatos colaboradores de traidores, agrediendo a uno de ellos, el Coronel José Lavandez. Para impedir sus excesos, se interpuso su edecán y sobrino, el Tcnl Federico Lafaye, a quien también golpeó, Incapaz de soportar el ultraje, Lafaye tomó su revolver y disparó a quemarropa los siete proyectiles de su arma. De esta manera murió en el mismo palacio, el 27 de noviembre de 1872, el presidente que no distinguió durante su período ni por su labor, ni por su obra alguna en beneficio del país.