La conmovedora carta de la selva chiquitana a los bolivianos que circula en las redes sociales

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Los incendios forestales que siguen azotando a la Chiquitanía ya han provocado la pérdida de más de un millón de hectáreas de superficie, entre bosques y pastizales. Además, la fauna del lugar es afectada permanente y cientos de animales silvestres han muerto calcinados.

Ante la cruda realidad que atraviesa esa región del país, en las redes sociales circula una carta de la selva chiquitana dirigida a todos los bolivianos:

Hoy un poco lastimada, me dirijo a ustedes para agradecerle a cada uno de los bolivianos y no bolivianos que luchan para apagar los incendios que estas últimas semanas me han consumido.

Sin embargo, quiero decirles también que, me recuperaré. Soy una selva joven, tengo más o menos unos 4.000 años y les aseguro que voy a recuperarme. Claro que ustedes no lo verán, tampoco sus hijos y probablemente ni sus nietos, pero lo haré.

Mis tiempos son distintos, mis heridas sanan con mayor lentitud, pero tengo la fortaleza para hacerlo. Tengo gusanos y escarabajos que removerán la tierra para airearla y aportar nutrientes; pronto verán pequeñas plantitas que irán cubriendo mis heridas, protegiendo mi superficie de la inclemencia del sol y también aportarán con abono. Muchas de las aves que se fueron regresarán y traerán en sus intestinos semillas con la que reforestarán mi ecosistema. A esta tarea también se unirán mis murciélagos y muchas otras especies que irán dispersando semillas por doquier.

Cuento con una cuadrilla de insectos liderados por las laboriosas abejas, mariposas y polillas que se ocuparán de acarrear el polen de las flores para que germinen en vigorosos plantines que pronto se harán hermosos árboles en los cuales nuevamente mis aves construirán sus nidos.

No se preocupen, me recuperaré.

Me disculpo porque por un buen tiempo no podré darles agua limpia en mis arroyos, tampoco podré darles aire fresco porque las copas de mis árboles han sido quemadas, pero pronto podré nuevamente regalarles sombra, aire limpio y agua en mis manantiales.

No malgasten esfuerzos en reforestarme, yo sé cómo recuperarme. Sin embargo, si quieren hacer algo, solo les digo lo siguiente: con apagar los incendios me están ayudando mucho y se los agradezco.

Mi organismo es igual al de ustedes. Cuando se hacen una herida, lo importante es mantenerla limpia, sin agentes patógenos, sin bacterias que puedan infectarla, ¿verdad? Igual soy yo: necesito que EVITEN que cocaleros, ganaderos y cazadores ingresen a mis heridas, ellos son peor que sus virus y bacterias. Ustedes utilizan desinfectantes, yo no sé qué usarán para mantener limpias mis heridas, pero no dejen que nadie invada sobre mis heridas.

Cuiden mis animalitos que lograron escapar del fuego, porque ellos regresarán y me ayudarán a reponerme y curarme. No los cacen, no los persigan, ellos son parte mía y conviven conmigo y saben qué hacer para recuperarme.

A aquellos que provocaron los incendios, los causantes de mis heridas: los perdono. Aunque no sé si el AMO DEL BOSQUE -a quien ustedes le llaman DIOS- los perdonará. No le pidan nada a la Virgen de Copacabana, ni a la de Urkupiña y menos a la de Cotoca. Ella no intercederá por aquellos que me han hecho daño.

Bomberos y voluntarios, los amo con todo mi ser. Cuando esto haya pasado, cuando las llamas hayan sido extinguidas comenzaré a restaurarme, y cuando ustedes me visiten nuevamente quizás ya pueda regalarles una flor, ofrecerte un poco de agua o al menos una sombra para que descansen, y cuando veas una mariposa posada en tu sombrero o en tu mano, comprenderás que soy yo diciéndote GRACIAS.

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