Guerra del Chaco

0
3551
Bolivia lleg√≥ a la guerra del Chaco despu√©s de cincuenta a√Īos de aplicaci√≥n del modelo liberal que logr√≥ una esta utilidad admirable para un pa√≠s que hab√≠a vivido la inestabilidad pol√≠tica cr√≥nica desde 1839 hasta 1880, en una alternancia entre gobiernos precarios y breves y largas dictaduras.
El agotamiento de la econom√≠a abierta y la democracia restringida ten√≠a que ver no solamente con el l√≥gico desgaste de su aplicaci√≥n, sino sobre todo con la insuficiencia de construir una naci√≥n d√°ndole la espalda a la mayor√≠a. La insistencia en mantener un sistema de discriminaci√≥n y explotaci√≥n sobre un sector esencial de la nacionalidad, los quechuas y los aimaras que superaban largamente el 50% del te tal de la poblaci√≥n, fue el ingrediente que termin√≥ por desmoronar un sistema que hab√≠a funcionado por medio siglo y que hab√≠a logrado una razonable modernizaci√≥n tecnol√≥gica, pero hab√≠a insistido en una congelaci√≥n social todav√≠a pre capitalista (estructura agraria t√©cnicamente atrasada, concentraci√≥n latifundista, explotaci√≥n del colono, pongueaje. La crisis estructural que desnud√≥ la guerra del Chaco, no represent√≥ sin embargo el final del ciclo olig√°rquico que en el per√≠odo posterior al conflicto b√©lico intentar√≠a mantener el poder, pero est√° claro que la guerra hiri√≥ de muerte una visi√≥n de pa√≠s y abri√≥ definitivamente las puertas para otra realidad, que se construir√≠a dram√°ticamente en los a√Īos posteriores y culminar√≠a en la revoluci√≥n de 1952.
Los rasgos que el plis mostraba al comienzo de la d√©cada de los a√Īos veinte son pr√°cticamente los mismos que encontramos en 1931, cuando Daniel Salamanca se hace cargo de la presidencia y comienza el drama hist√≥rico de la guerra. Podemos resumir esa realidad en una poblaci√≥n que se acercaba a los 2,5 millones de habitantes en un territorio de algo menos de 1,5 millones de km2., una poblaci√≥n mayoritariamente rural (m√°s del 80 % del total) y el eje de su vida urbana y de su vida econ√≥mica en el √°rea andina. La Paz era la √ļnica ciudad que sobrepasaba los 100.000 habitantes (150.000 aprox.), Cochabamba se acercaba a los 50.000 y las otras ciudades importantes, Oruro, Sucre y Potos√≠ fluctuaban entre los 25.000 y 35.000 hab. La √ļnica ciudad significativa fuera del √°rea andina era Santa Cruz que tambi√©n se acercaba a los 30.000 habitantes. La econom√≠a giraba en torno a la miner√≠a y en particular al esta√Īo que representaba m√°s del 70 % del total de las exportaciones. Uno de los aspectos que mostraba la grave debilidad de nuestra econom√≠a, en el hecho de que a pesar de que dos tercios de la poblaci√≥n se dedicaban a la agricultura, el pa√≠s era un importador neto de alimentos, incluyendo productos cuyo origen era andino. En otras palabras, Bolivia no se alimentaba a s√≠ misma.
El factor m√°s grave que afront√≥ el pa√≠s cuando comenz√≥ la guerra era la crisis econ√≥mica, la mayor desde los a√Īos de la guerra del Pac√≠fico. Las consecuencias de la gran depresi√≥n mundial y el famoso jueves negro de octubre de 1929 en el que se desplom√≥ la bolsa de Nueva York, trajo como consecuencia una contracci√≥n brutal de la demanda industrial que afect√≥ no s√≥lo los precios sino la producci√≥n de ese a√Īo. La crisis hizo mucho m√°s severas las condiciones en las que se llev√≥ adelante el conflicto b√©lico con el Paraguay.
Elizardo Pérez y Warisata
En medio de una situación tal de tensión, había tiempo también para la actividad creativa. Surgió así una de las iniciativas más importantes para la educación. La tradicional visión presidente o cuando menos discriminatoria con la educación indígena, tomó un rumbo nuevo con la obra del gran pedagogo Elizardo Pérez, maestro y verdadero apóstol de la educación.
P√©rez cambi√≥ radicalmente las ideas sobre la educaci√≥n ind√≠gena. Dijo que √©sta deb√≠a nacer de la realidad del campo y de lo m√°s importante de la cultura aimara y quechua. Para aplicar sus ideas cre√≥ la escuela de Warisata en el pueblo de ese nombre (cercano a Achacachi en el departamento de La Paz) el 2 de Agosto de 931. Fue una experiencia de educaci√≥n a educadores, que llev√≥ a la pr√°ctica por primera vez la idea de que el indio era sujeto y no objeto educativo, que hab√≠a que tomar los elementos del pasado prehisp√°nico y hacer de la escuela un n√ļcleo productivo. Warisata cambi√≥ la mentalidad general en relaci√≥n a tema tan crucial y a pesar de su destrucci√≥n en 1941, sobrevivi√≥ en las medidas de la reforma educativa de 1955.
Los derechos sobre el territorio del Chaco y los tratados 1879 – 1913
Los l√≠mites internacionales de Bolivia en 1825 estaban referidos a los de la Audiencia de Charcas y se basaban en los t√≠tulos coloniales que hered√≥ la Rep√ļblica. Si bien es cierto que en algunos casos estos no eran del todo precisos, la soberan√≠a jur√≠dica de Bolivia sobre el Chaco fue siempre reconocida en la cartograf√≠a internacional del siglo XIX y el XX hasta la guerra.
El territorio en litigio era un tri√°ngulo muy claramente definido por tres r√≠os. En el norte muy dentro de territorio boliviano el r√≠o Parapet√≠ (en el departamento de Santa Cruz, pasa por Camiri), al oeste el r√≠o Pilcomayo, al este el r√≠o Paraguay y en el sur el v√©rtice de ambos r√≠os que confluyen exactamente en la ciudad de Asunci√≥n. En el norte 19¬ļ de latitud, al sur 25¬ļ, al oeste 64¬ļ de longitud y al este 57¬ļ. Las pretensiones paraguayas llegaban hasta el Parapet√≠, pasando por los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz. Bolivia reivindicaba el territorio hasta la confluencia del Paraguay y Pilcomayo, es decir una frontera que tocaba a la capital paraguaya.
En los hechos, el centro del Chaco boreal casi no estaba ocupado salvo peque√Īos fortines de ambos pa√≠ses. Paraguay hab√≠a establecido varios puertos sobre el r√≠o Paraguay con fuerte inversi√≥n argentina y a√ļn inglesa que inclu√≠a varias l√≠neas f√©rreas. Los m√°s importantes puertos eran Olimpo, Bah√≠a Negra y’ basado. Bah√≠a Negra estaba casi a 20¬ļ de latitud, m√°s al norte del √ļnico puerto boliviano sobre el Paraguay, Puerto Pacheco que fue tomado en 1886 por los paraguayos. Los bolivianos en cambio hab√≠an desarrollado su penetraci√≥n sobre el Pilcomayo, con los puestos de Ballivi√°n, Linares y Magari√Īos, pero sin inversi√≥n econ√≥mica ni presencia de poblaci√≥n.
Sobre esta realidad en litigio, desde el nacimiento de ambas rep√ļblicas, se hicieron varios esfuerzos por encontrar una soluci√≥n. El primero fue en 1879 con el tratado entre Antonio Quijarro por Bolivia y e1 canciller Decoud por Paraguay que dividi√≥ el Chaco en dos partes a la altura del paralelo 22 el parlamento paraguayo no ratific√≥ el tratado. En 1887 Isaac Tamayo por Bolivia firm√≥ el segundo tratado con Domingo Aceval que dividi√≥ el territorio en √°ngulo recto y en tres partes, noroeste para Bolivia, sudeste para Paraguay y centro a definir por arbitraje. Tampoco hubo ratificaci√≥n paraguaya.
En 1894 Telmo Ichaso firm√≥ con el plenipotenciario paraguayo Benitez el acuerdo que tampoco fue aprobado en el que se trazaba una perpendicular entre fuerte Olimpo (212) al noreste y Magari√Īos al sudoeste (23¬ļ). Pero el tratado m√°s nefasto que firm√≥ Bolivia fue el suscrito en Buenos Aires por Claudio Pinilla con el canciller paraguayo Adolfo I. Soler, que pon√≠a en entredicho nada menos que las provincias Cordillera y Chiquitos de Santa Cruz y la entonces provincia Azero de Chuquisaca. En 1913 Ricardo Muj√≠a logr√≥ la caducidad de este trata lo que fue, sin embargo, un caballo de batalla de los paraguayos en las negociaciones ulteriores.

Los Móviles de la guerra

Hay muchas interpretaciones sobre los verdaderos móviles de la guerra. Veamos las dos más importantes:
1.- La tesis m√°s socorrida es la que dice que en realidad fue un conflicto promovido por el imperialismo, que se reflejaba en el enfrentamiento entre la petrolera norteamericana Standard Oil que operaba en Bolivia y la anglo-holandesa Royal Dutch Shell, cuya subsidiaria la Uni√≥n Oil Co. iba a operar en el Chaco Boreal. No se puede dudar que la imposibilidad de exportar petr√≥leo boliviano por el r√≠o Paraguay, bloqueado por los paraguayos, perjudicaba y aislaba a la Standard. La Argentina pretend√≠a explotar por su cuenta el petr√≥leo que ten√≠a en el norte y la presencia de la Standard en ese pa√≠s fue hostilizada, negando la autorizaci√≥n para un oleoducto entre Bolivia y Argentina (la Standard construy√≥ clandestinamente un peque√Īo oleoducto al mencionado pa√≠s con el que sac√≥ petr√≥leo boliviano). Pero est√° claro tambi√©n que en el Chaco boreal no hay petr√≥leo. Todo se hac√≠a sobre presunciones y te√≥ricas reservas que nunca se descubrieron. El petr√≥leo fue sujeto de la guerra no como causa sino como consecuencia del avance paraguayo sobre los pozos bolivianos. La Standard no ayud√≥ a Bolivia en la guerra tal como se pod√≠a suponer si la posici√≥n al pa√≠s efectivamente favorec√≠a a sus intereses. Finalmente, el volumen de petr√≥leo producido era francamente insignificante en el contexto de la producci√≥n mundial de la Standard. No se justificaba armar un conflicto en aras de intereses m√°s te√≥ricos que reales.
2.- El enclaustramiento marítimo de Bolivia obligó al país a mirar al Atlántico y buscar, a través de un puerto y la libre navegación sobre el río Paraguay, una salida al océano. Por eso, el Chaco se convirtió en región estratégica. Inexplicablemente, sin embargo, Bolivia no llevó las operaciones militares al río Paraguay. Durante casi toda la guerra el escenario estuvo volcado sobre el Pilcomayo, salvo cuando esporádicamente Estigarribia lo llevó al río Paraguay.

Un aspecto fundamental en el conflicto y que explica en bue la medida el √©xito militar del Paraguay es el hecho probado de que Argentina tom√≥ desde el primer momento partido por Paraguay. Los intereses de ese pa√≠s en el Chaco eran mayores que los de los propios paraguayos, las familias Casado (uno de cuyos miembros era cu√Īado del Presidente argentino Agust√≠n Justo), Gibson, Zeballos y otras ten√≠an poblaciones propias (puerto Casado) ferrocarriles, miles de hect√°reas de explotaci√≥n forestal (quebracho) y ganado. A lo largo de la guerra la hostilidad argentina y su apoyo a Paraguay tuvieron gran influencia en el desenlace del conflicto.

Caracter√≠sticas del territorio
El Chaco es un territorio de aproximadamente 290.000 km2 que en esos a√Īos contaba con una poblaci√≥n total de no m√°s de 70.000 almas, en el que se alternan bosques subtropicales con grandes extensiones planas cubiertas de vegetaci√≥n herb√°cea y espinosas, con una escasez cr√≥nica de agua, mucha arena (con el polvo subsecuente) y un sol de plomo que cae sobre la regi√≥n. Las lluvias escasas cuando caen inundan el terreno y lo convierten en un barrizal imposible. V√≠boras, roedores e insectos conforman su fauna. Las tribus de la regi√≥n eran tobas, matacos, tepietis y choropis.

La falta de agua fue el enemigo n√ļmero uno del ej√©rcito boliviano, integrado mayoritariamente por soldados quechuas y aimaras, acostumbrados a la monta√Īa (a m√°s de 3.000 mts.), temperaturas bajas y espacios abiertos. En contraste, los paraguayos viv√≠an en un medio que les era propio, combatieron acostumbrados al clima y conocedores de su terreno. Bolivia encaraba otra vez un escenario militar alejado de sus centros vitales. Igual que en el Pac√≠fico y en el Acre, su ej√©rcito tuvo que recorrer cientos o miles de kil√≥metros en territorio alejado, sin poblaci√≥n propia significativa, sin intereses econ√≥micos bolivianos y sin v√≠as de comunicaci√≥n adecuadas.

La distancia entre La Paz y el fortín Nanawa, el punto más al sur al q le llegó nuestro ejército era de 2.500 kilómetros, mientras que la distancia entre Asunción y Nanawa era sólo de 350 km.

1932 se desata la guerra
Ya hemos visto los acontecimientos producidos en el gobierno de Hernando Siles y la decisión de Salamanca de penetración militar en el Chaco y su ruptura de relaciones con Paraguay. El 15 de Junio de 1932 el mayor Oscar Moscoso y su destacamento tomaron el fortín López que controlaba laguna Chuquisaca (Pitiantuta para los paraguayos) descubierta en mayo del 32 por lo bolivianos, pero que ya había sido ocupada en marzo le 1931 por los paraguayos.

La laguna era un centro de abastecimiento de agua importante en una regi√≥n seca. Entre el 15 y 16 de julio, los paraguayos retomaron la laguna desalojando a Moscoso del Fort√≠n Mariscal Santa Cruz a orillas de la laguna, que seg√ļn Bolivia hab√≠a estado all√≠ desde hac√≠a varios a√Īos. El Presidente Salamanca anunci√≥ el 18 de Julio en el balc√≥n del palacio quemado que Bolivia no permitir√≠a el ultraje y orden√≥ la toma de los fortines paraguayos Toledo, Corrales y Boquer√≥n. Entre el 24 y 31 de julio de 1932 se produjeron las acciones y se tomaron los tres puestos, el Cnel. Emilio Aguirre, que muri√≥ pocas horas despu√©s del asalto, tom√≥ Boquer√≥n el 31 de julio. La guerra hab√≠a comenzado.

Uno de los hechos más dramáticos que vivió Bolivia en esos a los fue una suerte de guerra interna. Mientras se preparaba para movilizar a miles de soldados al frente, entre 1932 y 1934 se produjeron varios levantamientos campesinos en el altiplano que obligaron a acciones militares de represión. Los levantamientos no sólo fueron promovidos por jefes indios, sino por activistas contrarios a la guerra casi todos ligados al anarquismo y al socialismo. El reclutamiento de soldados en el campo fue traumático y devino en una terrible y muchas veces sangrienta confrontación interior. Una paradoja más de una nación que combatió en el frente externo y en el interno

Las fases del conflicto y las difíciles relaciones entre Salamanca y El Alto mando
La guerra del Chaco puede dividirse en cuatro fases, la primera entre junio y diciembre de 1932 en que el conflicto comienza y ambos ej√©rcitos se preparan para una contienda que ser√≠a de largo aliento. Bolivia pasa a la ofensiva. La segunda fase se desarrolla entre diciembre de 1932 y diciembre de 1933 en que Bolivia combate bajo la conducci√≥n de Kundt, es el √ļltimo momento de la ofensiva boliviana. La tercera fase entre diciembre de 1933 y enero de 1935 de plena ofensiva paraguaya. La √ļltima entre febrero y julio de 1935 en que se da la exitosa defensa de Villamontes y el acuerdo de tregua.

En Paraguay el Presidente Eusebio Ayala dejó toda la responsabilidad de la guerra al General José Félix Estigarribia, militar de gran capacidad educado en la escuela francesa de Saint Cyr que llevó exitosamente a sus tropas en la contienda y condujo las operaciones sin injerencias. En Bolivia en cambio, el Presidente Salamanca desconfió y miró a menos a su alto mando.

La tensa relaci√≥n entre ambas partes provoc√≥ la ca√≠da de Salamanca, pero adem√°s determin√≥ que el Presidente condujera las operaciones desde el palacio de gobierno de La Paz. Sus √≥rdenes no siempre eran cumplidas y los militares en el frente se sent√≠an despreciados y ultrajados por el mandatario. As√≠ fue que Bolivia tuvo cinco jefes militares a lo largo del conflicto. Filiberto Osorio (1932), Jos√© L. Lanza (1932), Hans Kundt (19324933) y Enrique Pe√Īaranda (1933-1935). El √ļnico que tuvo mando absoluto y sin trabas fue Kundt.

Manuel Marzana (1889 – 1980)
Marzana es quizás el mayor héroe boliviano de la guerra del Chaco, él simboliza al medio millar de bolivianos que defendieron, muchos de ellos con su vida, el fortín Boquerón.

El Gral Marzana nació en Tarabuco (Chuquisaca) el 7 de junio de 1889. Estudió en Sucre. Ingresó al colegio militar en 1907. En 1914 logró el grado de teniente. Fue edecán del Presidente Gutiérrez Guerra. En 1925 formaba parte del Consejo Supremo de Guerra.

Fue parte del tribunal de Justicia Militar entre 1930 y 1931. En el comienzo de la guerra comand√≥ el regimiento Campos 6 de infanter√≠a. En 1932, a los 43 a√Īos, tom√≥ y defendi√≥ Boquer√≥n con el llamado destacamento Marzana. Fue hecho prisionero y estuvo preso en Paraguay hasta 1936. En ese a√Īo fue nombrado prefecto de Chuquisaca. En 1937 fue ascendido a coronel. En 1962 el senado lo nombr√≥ de modo honor√≠fico General de Brigada. Muri√≥ a los 90 a√Īos en La Paz el 4 de enero de 1980.

1932 Boquerón, el escenario de los héroes
En Boquer√≥n, el ej√©rcito de Bolivia escribi√≥ una de las p√°ginas m√°s brillantes de su historia, dando muestras de un hero√≠smo admirable. El destacamento que tras la muerte de Aguirre comandaba Marzana tuvo Boquer√≥n bajo su control entre agosto y septiembre de 1932. El gobierno paraguayo decidi√≥ la retoma de los tres fortines como cuesti√≥n de honor nacional. La ofensiva paraguaya comenz√≥ el 9 de septiembre. Bolivia plante√≥ la defensa en el mismo tenor, no se deb√≠a ceder el fort√≠n bajo ning√ļn concepto. Ambos pa√≠ses pensaron que este episodio definir√≠a el car√°cter de la guerra e influir√≠a sobre la moral nacional. Los defensores bolivianos sumaban apenas 448 con 350 fusiles, 40 ametralladoras, 3 ca√Īones y dos antia√©reos.

Estigarribia lleg√≥ a plantar alrededor de Boquer√≥n una fuerza de entre 9.000 y 11.500 efectivos de acuerdo a fuentes paraguayas. El jefe paraguayo pens√≥ que esa relaci√≥n de m√°s de 10 a 1 le permitir√≠a un triunfo f√°cil y r√°pido. No fue as√≠. Marzana y sus hombres resistieron por 20 d√≠as. En la primera jornada los paraguayos se acercaron hasta menos de 50 metros de las trincheras pero fueron repelidos con fuego nutrido. Los batallones bolivianos que salieron a socorrer Boquer√≥n no pudieron llegar a su objetivo, todas las v√≠as estaban cortadas por el enemigo, pero los paraguayos retrocedieron desanimados ante la magn√≠fica defensa, permitiendo el ingreso de un regimiento boliviano al mando de Tom√°s Manchego. Tres d√≠as tard√≥ el ej√©rcito paraguayo en rodear completamente el fort√≠n. Marzana hab√≠a agotado las municiones de los ca√Īones y pidi√≥ ahorrar balas y disparar s√≥lo con blanco seguro. El capit√°n V√≠ctor Ustarez rompi√≥ heroicamente el cerco y entr√≥ a Boquer√≥n con 58 hombres, reforzando y subiendo la moral del contingente de defensores. Una nueva incursi√≥n de Ustarez fuera del fort√≠n para conseguir m√°s refuerzos le cost√≥ la vida al h√©roe.

Los ataques en oleadas sobre el fort√≠n agotaron la defensa. Los v√≠veres se terminaron, el √ļnico pozo de agua accesible era atacado por un nido de ametralladoras paraguayo, acercarse era muerte segura, un par de cad√°veres de soldados bolivianos flotaba en el pozo. Los pertrechos que lanzaba la aviaci√≥n boliviana ca√≠an casi siempre fuera de las trincheras (la aviaci√≥n boliviana tuvo un destacado papel en toda la guerra. Fue siempre superior a la paraguaya, contaba con un equipo moderno de aviones Curtiss que dominaron el aire del Chico). Los soldados eran casi espectros, pero no se rend√≠an. El alto mando ped√≠a lo imposible, resistir quince d√≠as m√°s hasta la llegada de refuerzos. No hab√≠a fuerzas ni para enterrar a los compa√Īeros ca√≠dos. El 19 no hab√≠a balas sino para un combate de diez minutos.

Los soldados desesperados empezaron a beber sus propios orines. Marzana decidi√≥ pedir una tregua para una capitulaci√≥n honrosa. Levant√≥ bandera blanca, los paraguayos que estaban a escasos metros de las trincheras creyeron que era rendici√≥n y se abalanzaron y tomaron el fort√≠n. En silencioso homenaje, el mando paraguayo vio salir a los h√©roes que quedaban vivos en harapos, casi sin poder caminar. Centenares de muertos y moribundos yac√≠an all√≠. Estigarribia crey√≥ siempre enfrentar a por lo menos 1.500 bolivianos; en el mejor momento no hab√≠an llegado a 700. Sobrevivieron menos de 450. El Presidente paraguayo dijo “los bolivianos pelearon con tal bravura y coraje…que merecen nuestro respeto”. Marzana dijo al volver de tres a√Īos de prisi√≥n en Paraguay: “No hicimos m√°s que cumplir con nuestro deber”.

Hans Kundt (1869 – 1939)
Nació en Neustrelitz (Mecklenburgo, Alemania) el 28 de febrero de 1869. De familia de militares, se graduó como subteniente en 1889. En 1902 integró como capitán el alto estado mayor alemán.

En 1908 llegó por primera vez a Bolivia. En 1911 comandó una misión para reestructurar el ejército boliviano. Combatió en la primera guerra mundial en Polonia y Galizia donde fue herido y luego condecorado.

Volvió a Bolivia en 1921 ya como general. Adoptó la nacionalidad boliviana y ce mandó otra misión reestructuradora. En 1923 fue nombrado ministro de Guerra por Bautista Saavedra.

En 1930 dej√≥ Bolivia a la ca√≠da de Siles. Convocado por clamor popular retorn√≥ a fines de 1932 a los 63 a√Īos, para hacerse cargo del ej√©rcito en campa√Īa en el Chaco. Condujo la guerra hasta diciembre de 1933. El fracaso de su conducci√≥n lo oblig√≥ a renunciar y abandonar el pa√≠s para siempre. Kundt muri√≥ en Lugano (Suiza) el 30 de Agosto de 1939 a los 70 a√Īos.

1932 – 1933. Kundt a la cabeza. Ofensiva y desangramiento 
La retoma paraguaya de los fortines Corrales, Toledo y Boquerón abrió una contraofensiva que condujo a una retirada poco afortunada del ejército boliviano, que entre el 19 y 23 de octubre de 1932 fue derrotado en Arce y Alihuatá .El fortín Arce (uno de los más importantes del ejército boliviano) fue abandonado e incendiado y las tropas sólo pudieron reorganizarse en Kilómetro 7, bajo el mando de Bernardino Bilbao Rioja quien planteó exitosa defensa rompiendo las líneas de ataque paraguayas.

Arce y Alihuat√° dejaron un sabor amargo en el pueblo que clam√≥ por el cambio del alto mando y el retorno de Hans Kundt. La ciudadan√≠a exigi√≥ que el general alem√°n se haga cargo del comando de las FF.AA. Salamanca, no muy convencido, no tuvo m√°s remedio que llamarlo y adem√°s cederle todas las prerrogativas militares que hab√≠a disputado con los jefes bolivianos. El 6 de diciembre de 1932 Kundt se hizo cargo del mando y se traslad√≥ a Villamontes. La filosof√≠a de Kundt era muy sencilla hab√≠a que tomar la iniciativa y atacar sin tregua. En el a√Īo de su mando Bolivia lleg√≥ al punto m√°s al sur del Chaco en una ofensiva permanente. En pocos d√≠as recuper√≥ los puestos perdidos de Platanillos y Loa. Entre Enero y Junio de 1933 atac√≥ Toledo, retom√≥ Alihuat√° y campo Jord√°n (donde muri√≥ heroicamente Germ√°n Jord√°n), retom√≥ luego Arce y Gondra. Fue un avance arrollador que se detuvo dram√°tica y definitivamente en Nanawa. En esas acciones de avance se destac√≥ la valent√≠a de Germ√°n Busch y los oficiales Rodr√≠guez, Reque Ter√°n, Morales, De la Riva y Barrero.

Kundt hizo erradamente de Nanawa una cuesti√≥n vital. Decidi√≥ atacar contra la opini√≥n de Salamanca. Los paraguayos prepararon durante seis meses su defensa (ya se hab√≠a producido un ataque boliviano sin √©xito en enero), ubicando 9.000 hombres un las trincheras y el puesto. Bolivia ten√≠a tambi√©n 9.000 hombres (En Boquer√≥n Paraguay tuvo una relaci√≥n ventajosa de 11 a 1, en Nanawa la relaci√≥n era de 1 a 1). El ataque se produjo entre el 4 y 8 de julio de 1933. Bolivia us√≥ por primera vez cuatro tanques y varios lanzallamas. Fue una ofensiva suicida de cuatro d√≠as en los que las fuerzas de Bolivia conquistaron algunas trincheras, pero terminaron exhaustas y tuvieron que retroceder y abandonar el intento. 2.000 soldados bolivianos perecieron en ese heroico e in√ļtil ataque, dejando un panorama macabro, una verdadera carnicer√≠a. “Los ca√Īones se doblaban de tanto disparar” relat√≥ un ex-combatiente boliviano. En Nanawa termin√≥ el impulso ofensivo de Bolivia.

Entre agosto y diciembre de 1933 Estigarribia contraatac√≥, produciendo la ca√≠da de Campo Grande, Alihuat√° y Campo V√≠a (6 al 11 de diciembre de 1933). Campo V√≠a fue el peor desastre militar boliviano en toda la guerra. El cerco de los paraguayos produjo la ca√≠da de dos divisiones enteras, la cuarta y la novena, 7.500 hombres fueron hechos prisioneros con todo y su armamento. S√≥lo pudo salvarse un destacamento de 3.000 hombres al mando del Cnel. Enrique Pe√Īaranda que rompi√≥ el cerco paraguayo. Fue la ca√≠da de Kundt. Salamanca lo relev√≥ del mando y, a pesar de haber decidido que Jos√© L. Lanza lo sustituya, el Cnel. Toro en una maniobra hizo que Kundt firmara su √ļltima orden, el nombramiento de Pe√Īaranda que hab√≠a sido ascendido a general por el congreso en m√©rito a su √ļltima acci√≥n en Campo V√≠a. Salamanca no pudo hacer otra cosa que ratificarlo.

1934. La incesante ofensiva paraguaya
A partir de Campo V√≠a Estigarrabia se dio cuenta de que sus posibilidades de hacer retroceder al ej√©rcito boliviano eran muy buenas y atac√≥. Bolivia ten√≠a sus dos mayores centros de operaciones en Mu√Īoz y Ballivi√°n sobre el Pilcomayo.

En el comando boliviano la influencia de los coroneles √Āngel Rodr√≠guez y David Toro sobre un Pe√Īaranda m√°s bien indeciso, diluyeron la estructura de autoridad que tuvo varias contradicciones. Con todo, entre marzo y abril, Bolivia logr√≥ √©xitos parciales en La China, Campo Jurado y Conchitas. En Ca√Īada Strongest, siguiendo la t√°ctica paraguaya, el ej√©rcito boliviano embols√≥ a la segunda y s√©ptima divisiones paraguayas. Fue el mayor √©xito militar boliviano en la guerra. Los vencedores dejaron en el campo m√°s de 500 muertos paraguayos y tomaron prisioneros a 1.400 soldados y oficiales con su armamento.

Pero Estigarribia no se detuvo, logr√≥ derrotar a los bolivianos en Ca√Īada, Tarija, tomando otro alto contingente de prisioneros y se dispuso a tomar Ballivi√°n que concentraba 18.000 hombres y la mayor cantidad de reservas y pertrechos de todo el frente de operaciones. En julio Estigarribia no pudo tomar Ballivi√°n. Decidi√≥ entonces abrir otro frente, esta vez sobre el r√≠o Paraguay con la toma de Picuiba y Carandait√≠.

En septiembre los contraataques bolivianos en Algodonal y la Rosa, que estuvieron a punto de tomar entera una división paraguaya, frenaron la ofensiva, pero Estigarribia volvió a presionar sobre Ballivián. A pesar de que Bolivia logró organizar una retirada con orden y destruir Ballivián antes de abandonarlo, los paraguayos tomaron dos divisiones con un saldo de 4.000 prisioneros y casi 2.000 muertos (noviembre de 1934).

El “Corralito” de Villamontes. Caida de Salamanca
Noviembre de 1934 fue un mes complejo y aciago en Bolivia. Las relaciones entre Salamanca y el alto mando eran entonces pésimas. A pesar de la guerra, se convocó a elecciones para Presidente y éstas se realizaron el 11 de noviembre. El candidato oficial Franz Tamayo (59,2 % de los votos) derrotó a Juan María Zalles. Tamayo Presidente electo, nunca llegaría a posesionarse ante la realidad de los vergonzosos hechos de Villamontes.

La ca√≠da de Ballivi√°n colm√≥ al Presidente que destituy√≥ a Pe√Īaranda y posesion√≥ a Lanza, el 26 de noviembre. El 27 el Presidente lleg√≥ a Villamontes acompa√Īado de Lanza, el nuevo comandante. All√≠ lo esperaban Pe√Īaranda, Toro, Busch, Moscoso y otros oficiales que hab√≠an decidido desacatar el nombramiento y derrocar al Presidente. Encerrado, desarmado y pr√°cticamente solo en el edificio del comando, el anciano Presidente recibi√≥ la intimaci√≥n para renunciar. No tuvo alternativa.

Mientras los soldados combat√≠an denodadamente en el frente, los jefes militares derrocaron en pleno comando de operaciones al Presidente de Bolivia. Salamanca, su hijo y el Gral. Lanza fueron embarcados en un avi√≥n hacia Santa Cruz. El 28 de noviembre, guardando las formas democr√°ticas, se posesion√≥ Jos√© Luis Tejada Sorzano, cuyo objetivo era buscar la paz lo antes posible. Las caracter√≠sticas de este golpe de estado hicieron que fuera recordado por la historia como el “corralito” de Villamontes.

Bernardino Bilbao Rioja (1895 – 1983)
Bilbao es sin ninguna duda otro de los grandes héroes de la guerra. Militar de honor, modesto y organizado fue el gran protagonista de Kilómetro 7 y de la defensa de Villamontes, dos de los mayores éxitos de armas de Bolivia.

Bernardino Bilbao naci√≥ en Arampampa (Potos√≠) el 20 de mayo de 1895. En la carrera militar no s√≥lo estuvo en el ej√©rcito, sino que fue de los pioneros de la aviaci√≥n. Fue miembro de la junta de gobierno de 1930. Combati√≥ en el Chaco y lleg√≥ al grado de coronel. Fue uno de los oficiales m√°s destacados en la contienda y estuvo lejos de las intrigas y problemas del alto mando. En 1935 contaba con 40 a√Īos.

En 1939, tras la muerte de Busch, fue nombrado comandante en jefe del ej√©rcito. En ese mismo a√Īo fue golpeado en palacio de gobierno y desterrado por el gobierno de Carlos Quintanilla que lo consideraba un potencial enemigo pol√≠tico. Se hizo militante de FSB y fue su candidato presidencial en 1951 y 1966. Muri√≥ en La Paz el 13 de mayo de 1983 a los 88 a√Īos.

1935. La exitosa defensa de Villamontes
Entre noviembre de 1934 y enero de 1935 el avance paraguayo fue fren√©tico, al punto que el 14 de enero Estigarribia tom√≥ una banda del r√≠o Parapet√≠, logrando el sue√Īo imposible de tocar el punto m√°s al norte de la aspiraci√≥n paraguaya sobre el territorio chaque√Īo.

El combate hab√≠a llegado de manera insospechada a los contrafuertes de la cordillera de los Andes (cordillera del Aguarag√ľe), donde la ventaja geogr√°fica y el conocimiento del medio fue un factor para destacar la capacidad combativa del soldado boliviano. Igual que Bolivia al comenzar la guerra, los paraguayos estaban demasiado lejos de sus centros de abastecimiento y ten√≠an serios problemas. A pesar de ello, Estigarribia, tentado por la proximidad de los campos petroleros bolivianos, decidi√≥ tomar Villamontes. Para Bolivia la defensa de Villamontes fue realmente de vida o muerte, no s√≥lo por defender su riqueza petrol√≠fera amenazada, sino por el riesgo potencial que se cern√≠a sobre dos centros urbanos importantes, Tarija y Santa Cruz. El Cnel. Bernardino Bilbao Rioja fue encargado de organizar la defensa.

Bolivia levantó prácticamente un nuevo ejército (el tercero a lo largo de la guerra); casi 30.000 hombres defendieron la plaza con artillería pesada y pertrechos bélicos nuevos. Se construyeron trincheras por kilómetros y se organizó una notable red de comunicaciones internas. Bilbao era un militar de primer nivel y lo demostró en su celo organizativo. Paraguay puso 15.000 hombres al frente. El ataque a Villamontes comenzó el 16 de febrero de 1935.

Era un intento suicida, la superioridad num√©rica boliviana, m√°s a√ļn en posici√≥n defensiva era abrumadora. Fue una semana infernal, a pesar de haber logrado abrir dos o tres brechas, los paraguayos ca√≠an por cientos en sus ataques de oleadas sucesivas, barridos por la artiller√≠a y las ametralladoras bolivianas. El 23 de febrero, despu√©s de haber dejado miles de hombres muertos en el campo, Estigarribia se dio cuenta de que la ofensiva hab√≠a fracasado y que hab√≠a sido derrotado en Villamontes. Bolivia realiz√≥ entonces operaciones t√≠midas de contraofensiva, mientras el agotado ej√©rcito paraguayo emprend√≠a una retirada que implic√≥ la cesi√≥n del Parapet√≠. En mayo de 1935, los paraguayos se hab√≠an replegado hacia el sur casi 150 kil√≥metros.

La ruta diplom√°tica en la guerra y la firma de La Paz
Al comenzar la guerra Bolivia fue vista internacionalmente como el país agresor y como la nación más poderosa de las dos, por esa percepción Paraguay logro simpatía para su causa. En 1933 una comisión de neutrales pidió el retroceso de Bolivia hasta Ballivián. En la conferencia de paz de diciembre de 1933 se logró un armisticio de algo más de un mes.

En 1934 los representantes bolivianos David Alvestegui, Alberto Ostria, Enrique Finot y Casto Rojas lograron notables éxitos diplomáticos hasta invertir la figura. Paraguay apareció como nación agresora y Bolivia logró la ratificación del libre tránsito de sus productos por las naciones vecinas, salvo claro, Argentina. Se levantó el embargo de armas contra Bolivia y se lo mantuvo contra Paraguay que se retiró de la Liga de las Naciones.

En junio de 1935, bajo la presión del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas que estaba claramente a favor de Paraguay, se intensificaron las negociaciones de paz. El 12 de junio de 1935 se firmó el protocolo de paz entre los cancilleres Tomás Elío de Bolivia y Luis Riart de Paraguay. El 14 de junio a las 12 del mediodía terminó la guerra. Entre 1935 y 1938 se realizaron ardua: negociaciones para definir los nuevos límites, devolver prisioneros y lograr una salida soberanía de Bolivia al río Paraguay (que finalmente se le negó). El 21 de Julio de 1938 se firmó en Buenos Aires el tratado de paz, amistad y límites definitivo entre Bolivia y Paraguay, lo suscribieron Eduardo Diez de Medina y Enrique Finot por Bolivia y Cecilio Baez y José Félix Estigarribia por el Paraguay.

La guerra dejó un saldo terrible. Bolivia movilizó tres ejércitos con un total de 200.000 hombres, con un saldo de 50.000 muertos y 20.000 prisioneros. El costo de la guerra fue de 228 millones de dólares, financiados por el banco Central y algunos préstamos de empresarios mineros ya que tenía su crédito internacional suspendido. La consecuencia fue el inicio de un proceso inflacionario. Paraguay movilizó 150.000 soldados, con un saldo de 10.000 muertos y 2.500 prisioneros. El costo de la guerra fue para ese país de 128 millones de dólares.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí