Etnia Los Lecos (36 Etnias de Bolivia)

Con la llegada de los espa帽oles y el cierre del piedemonte se fortalecen los mitos acerca del oriente boliviano, donde se busca el llamado Paitit铆.

2
2529

Datos Generales

Poblaci贸n Total:
2.763聽聽habitantes
Ecoregi贸n:
Amaz贸nica
Departamento:
La Paz
Provincia:
Larecaja y
Franz Tamayo
Municipio:
Guanay y Apolo
Comunidad:
Pucasucho,
Inca, Trinidad, Mulihuara, Chirimayo,Muiri, Ilipana Yuyo,Munaypata, Irimo,
Correo, Santo Domingo y otras
Familia Ling眉铆stica:
Leco o Lapa
Lapa
Actividad Principal:
Ganader铆a,
Agricultura y forestal
Productos:
Ganado Vacuno,
Arroz, ma铆z, madera
V铆as De Acceso:
Terrestre y
A茅rea

Pueblos Ind铆genas de Bolivia

SITUACI脫NDEMOGR脕FICA

En los 煤ltimos a帽os los lecos han tenido un resurgimiento demogr谩fico, puesto que su poblaci贸n ha aumentado considerablemente. Quiz谩 este fen贸meno sea el resultado de los procesos de revalorizaci贸n cultural y de su relaci贸n con su demanda territorial. Actualmente los lecos suman una poblaci贸n aproximada de 4009 habitantes.

HISTORIA
La composici贸n 茅tnica del piedemonte andino. “Especialmente se halla con mayor abundancia lo referido en las ricas provincias que yacen entre los famosos r铆os Mano y Diabeni, que baxan de las sierras del Per煤… las m谩s conocidas de estas provincias son las de Uchupiamonas, Eparamonas, Chayasuyos, Tacanas, Chiriyaponas, Camanaves, Maysos, Saribaonas, Guanapaonas, Toromonas, Chimaoras, Guayayos, que comen carne humana, Malaquises, Yuromas, Mayaxas, Pacases, Humaridionas, Mayas, Mayanas, Chunchos, Arabaonas, Celipas, Chorivas, Chimaoras, Marupas, Capinas.

Estas son las propias, y verdaderas Provincias de Chunchos, de quienes se deriv贸 el nombre Chunchos a las dem谩s orientales de los Andes…” (De Torres 1974:342) La composici贸n 茅tnica anterior a los incas y a la entrada de los espa帽oles, s贸lo se puede conocer a trav茅s de las fuentes de los colonizadores espa帽oles, religiosos y de algunos quipucamayos o cronistas de los incas.

Estas fuentes son insuficientes y en muchas ocasiones ambiguas y contradictorias ya que utilizan gran cantidad de nombres diferentes para las mismas zonas y pueblos por lo que es confuso y en ocasiones su lectura es desconcertante. Bajo la designaci贸n con el nombre despectivo y gen茅rico de 鈥渃hunchos鈥 de origen precolombino, pero utilizado tambi茅n durante la colonia, se agrupan diferentes pueblos ind铆genas del piedemonte andino.

Para los cronistas andinos 鈥渓os chunchos鈥 son los habitantes de la monta帽a o piedemonte andino en general, ” …si bien es cierto que hubo un tiempo en que se daba el nombre de chuncho a todo salvaje que no era chiriguano” (Armentia 1903:3) El sobrenombre de “chunchos” se ha utilizado agrupando a estos pueblos ind铆genas en dos sentidos: el primero es un sentido amplio que abarcar铆a a todos los grupos asentados entre los yungas de Larecaja y de Carabaya, los r铆os Madre de Dios y Beni (Lecos, Mosetenes, Aguachiles, Tacanas, Araonas, Eparomonas, Toromonas y Uchupiamonas); mientras el segundo sentido, claramente restrictivo, har铆a referencia b谩sicamente a los grupos Araonas, Uchupiamona y Eparamona. Tambi茅n hay que tomar como otro grupo chuncho a los llamados 鈥淢oxos鈥 (鈥渕usu鈥 en aymara y quechua) que seg煤n algunos cronistas viv铆an en las cabeceras de los r铆os Tuichi y Bopi. Los 鈥淢oxos鈥 del r铆o Tuichi estaban cercanos a San Juan de Sahag煤n.

El hecho de ponerles este nombre, bien pudo ser por confusi贸n con los Moxos de las llanuras benianas, ya que fueron los primeros ind铆genas de selva con los que se toparon tanto los incas como los espa帽oles o como manifiesta Chavez (1986:72) por haber encontrado all铆 algunas familias de gentiles de la naci贸n llamada de los Moxos.

Armentia tomando como fuente al Padre Tom谩s Francisco P茅rez habla de los “Chunchos chicos” y los “chunchos grandes”. Los primeros hacen referencia a los grupos 茅tnicos del piedemonte andino ya que dice que ” Desde los chunchos por el r铆o Diabeni (Beni) abajo se puede llegar a los chunchos grandes en doce o quince d铆as” (en Armentia 1903:4) por lo que podr铆a estar hablando de los llanos de Mojos que en palabras de Armentia ser铆a el Paitit铆.

Varios autores hacen otras diferenciaciones; por ejemplo Alvarez Maldonado (1569) califica como chunchos a los Toromona, Marupa y Celipa; Recio (1623) nombra a los Celipa pero excluye a los lecos y Aguachiles al igual que Torres (1657) y Mendoza (1665); El 煤nico cronista que los menciona c贸mo chunchos es Gregorio de Bol铆var (1629) mientras que Cabello (1595-1600) habla tan s贸lo de los Aguachiles y no de los lecos. Con el tiempo la acepci贸n de “chunchos” se generaliza para todos los pueblos ind铆genas que habitan el piedemonte especialmente la parte del actual departamento de la Paz y en parte para los Yuracar茅s del chapare Cochabambino. Como se puede inferir de las l铆neas anteriores exist铆an varios grupos y etnias que se divid铆an el piedemonte.

Siguiendo el mapa (anexo 2) elaborado por Saignes (1985:53), en el norte estar铆an los toromonas, arabamonas, uchupiamonas y paramonas. Al sur de estos y al noreste del actual municipio de Apolo se encontraban los aguachiles, de los que dicen se extinguieron en el siglo XIX pero que son junto con otros grupos los antecesores de un grupo 茅tnico llamado por algunos autores “Apolista” (Monta帽o, D麓Orbigny etc.) surgido a ra铆z de la fundaci贸n de la misi贸n de Apolobamba (actual Apolo); hacia el oeste de los aguachiles, coincidiendo con la zona de las cabeceras del r铆o Tuichi, estar铆an “los moxos”, a los que nos referimos con anterioridad. Al sur de los aguachiles se encontrar铆an los lecos.

La zona de Larecaja tropical y el sur de la regi贸n de Apolo pertenec铆an a los dominios del grupo 茅tnico de los lecos. Su zona se ampliaba en el encuentro del r铆o Mapiri con los r铆os Challana, Coroico, Zongo y Tipuani, para conformar el r铆o Kaka, que a su vez desemboca en el r铆o Alto Beni; Se puede decir que desde las cabeceras del r铆o Mapiri y sur de Apolo, hasta la desembocadura del r铆o Kaka con el r铆o Alto Beni eran los lugares tradicionales del pueblo Leco. Con la informaci贸n recogida por Machicao (2000:9) de un mapa elaborado en 1883-84 hace una divisi贸n con s贸lo dos pueblos ind铆genas: 鈥 La etnia Leca o Lapa Lapa, dominaba a partir del valle de Apolobamba hacia el sur, incluyendo las actuales comunidades sure帽as de Suturi, Milili, Saucira, Warathumu, Irimo y Michiplaya en la provincia Franz Tamayo (Caupolic谩n); Adem谩s de Yuyo, Achiquiri, Map铆ri, toda la margen del r铆o Mapiri y las poblaciones asentadas hasta encontrar Guanay en la provincia Larecaja.

La tambi茅n desaparecida naci贸n Aguachile, la ubica al Noreste de Apolo, a partir de la actual comunidad campesina de Sarayug hasta encontrar el r铆o Beni y los r铆os Hondo y Quendeque en direcci贸n Sur鈥. Pese a disponer de ciertas informaciones es dif铆cil conocer la forma de vida de los lecos en esta 茅poca ya que la informaci贸n etnogr谩fica de los espa帽oles y de los mismos misioneros no permite hacerse una idea clara de c贸mo era la situaci贸n.

Sin embargo esta zona (piedemonte o monta帽a) fue un 谩rea de inter茅s tanto para los incas, para la colonia y tambi茅n para la Rep煤blica. “En resumidas cuentas: 驴Fue la monta帽a una barrera entre las comunidades serranas y selv铆colas o, al contrario, un espacio de encuentro, de aculturaci贸n material, de sincretismo pol铆tico y religioso? Ambas cosas, a primera vista: encajonada entre los dos grandes focos culturales del Mamor茅 y del Titicaca, se presenta antes de todo como un espacio de recorrido, de transici贸n que seg煤n las fases hist贸ricas, tuvo un papel ambivalente de escape y/o de encierro; en todos los casos de refugio. ” (Saignes 1985:86)

Los Aymaras, los incas y el piedemonte andino.

“Los Andes orientales tienen una historia m煤ltiple, no propia o separada, sino 铆ntimamente ligada a la de los dos conjuntos vecinos, los andes y la Amazon铆a, a los cuales pertenecen igualmente.” (Saignes1985:IX) Para los aymaras el sector entre el Titicaca y el Beni pertenec铆a al Umasuyu: Mundo h煤medo, vegetal, oscuro, concebido como ” femenino” e “inferior” en contradicci贸n con el urcusuyu el altiplano des茅rtico, mineral, con luz intensa. Para el mundo aymara exist铆an tres estratos definidos:聽 El aymara del altiplano hombres,Los puquinas (yungas) inferior,Los chunchos salvajes Igualmente los incas tienen el mismo desprecio que los aymaras hacia las zonas bajas y de piedemonte de los andes. Sin embargo convierten la tripartici贸n aymara resumida en dos: – Regiones altas (altiplano y cabeceras de valle) Collasuyo – Regiones bajas (valles medios y piedemonte) Antisuyo Seg煤n Saignes (1985) los incas llegaron hasta los cursos medianos de los r铆os Beni, Guapay y Pilcomayo. La entrada de los incas se produce solamente unos decenios antes de la llegada de los espa帽oles (fines del siglo XV hasta el desplome del imperio del Cuzco antes de mitad del siglo XVI).

Con la llegada de los espa帽oles y el cierre del piedemonte se fortalecen los mitos acerca del oriente boliviano, donde se busca el llamado Paitit铆. Para la conquista de la regi贸n de los 鈥渃hunchos鈥 por parte de los incas, existe consenso en que fue durante la segunda mitad del siglo XV cuando los incas anexan la vertiente oriental, bajo el mandato de Inca Yupanqui (pachacuti) y su hijo Tupak Yupanqui. Garcilaso de la Vega dice que Tupac Yupanqui envi贸 un ej茅rcito en una flota de balsas de maguey que baj贸 el curso mediano e inferior del Madre de Dios, someti贸 a los pueblos ribere帽os llamados chunchos y alcanz贸 la provincia de los “Musu o Moxos” donde se instal贸 el contingente sobreviviente (Saignes 1985: 15) Sin embargo otros autores (Cieza de Le贸n, Sarmiento etc.) enfatizan en las dificultades tenidas con: animales selv谩ticos (culebras); sublevaciones en el Collao que impiden la penetraci贸n; e incluso la desaparici贸n de 5.000 hombres en una de las expediciones de los incas a las tierras bajas. La forma de la conquista de los incas se encuentra en Vaca de Castro (1542-44) en una entrevista con los quipucamayos (cronistas oficiales del estado Inca): ” Lo que no pod铆a por armas y guerra, los trajo a s铆 con halagos y d谩divas que fueron las provincias de Chunchos y Mojos y Andes hasta tener sus fortalezas junto al r铆o Paitite y gente de guarnici贸n en ellas. Pobl贸 pueblos en Ayaviri Cane y el valle de Apolo provincia de los chunchos” (Relaci贸n de la descendencia y gobierno de los incas”, B N, Madrid, Ms. 2010, f潞 52, publicado en Lima 1974:39 en Saignes 1985) Igualmente Maurtua recoge de un autor an贸nimo relacionado con la ciudad de La Paz los m茅todos de los incas para dominar a los grupos de piedemonte: “

Porque pretendiendo conquistar las provincias de los chunchos y mojos por la guerra hizieron todo quanto se pudo hazer e siempre sal铆an perdidosos (…) e visto por los yngas el poco remedio que ten铆an para gente de monta帽as travajaron de traerlos a su amistad ma帽osamente con d谩divas y halagos.” (Maurtua 1906, 8: 155-156) La entrada de acuerdo al testimonio del cacique-gobernador de Charazani, no fue la del Madre de Dios sino por la regi贸n de Calabaya al este del Lago Titicaca: “Buscan la mejor entrada que pudiese saver para las provincias de los chunchos (…) el qual abri贸 por el dicho pueblo de Characane y Camata haciendo puentes en los r铆os m谩s caudalosos por donde entraron los primeros ej茅rcitos y por no poderse comunicar todos los ibiernos por los crecidos r铆os que ay por el dho camino de Camata mand贸 Guayna Capac a Ayana hijo del dho Arecapaquiqui buscase mejor camino por donde no ympidiesen la entrada los dhos r铆os el qual abri贸 por las cuchillas y lomas(…) hasta el valle de Apolo sin ning煤n r铆o.” (ANB E1657-5,f潞 54 en Saignes 1985:17-18) Dos siglos despu茅s el padre Fray Nicol谩s de Armentia encontrar铆a restos de una calzada inca desde Apolo a San Jos茅 de Uchupiamonas, prueba de la entrada de los incas al piedemonte andino y que hoy d铆a los habitantes de Apolo reconocen y recuerdan. “…

Hanse encontrado adem谩s, vestigios de un camino entre Apolo y San Jos茅, en las inmediaciones de un punto llamado Mamacoma, que no dudo sea de los incas, lo cual indicar铆a que estos han estendido su acci贸n hasta mojos…” ( Armentia 1890:13-14) Con la llegada de los incas al piedemonte andino faltar铆a por saber c贸mo se establecieron las relaciones con los grupos del piedemonte (chunchos). Se podr铆a hablar que los habitantes del piedemonte daban regalos al inca como ser plumas, arcos, flechas, loros, papagayos, miel, cera etc. Pero tambi茅n, y ese es el caso de los lecos, podr铆an haber trabajado para la explotaci贸n de alg煤n mineral precioso (oro y plata) en ciertas minas. Como se ve铆a con anterioridad un sistema utilizado por los incas durante los intentos de conquista de las zonas del piedemonte y los llanos, fueron los regalos o d谩vidas que llevaban a los pueblos que visitaban. Estas d谩vidas se convert铆an en obligaciones tributarias ciertamente disimuladas ya que eran generosas por lo que los pueblos visitados por los incas adquir铆an cierta obligaci贸n de devolver estos regalos entregando parte de su producci贸n.

Otro elemento para establecer las relaciones entre los incas y los grupos de piedemonte andino son los colonos fronterizos (mitmaqkuna) que son mandados desde el Tawantisuyu para servir como elementos en una cadena de relaciones que abarcar铆a desde la puna a los valles y de los valles al piedemonte o monta帽a. Estas redes servir铆an al estado inca para neutralizar cualquier coalici贸n que se pudieran crear entre los habitantes aut贸ctonos de cada regi贸n.

Estos colonos se establec铆an en las guarniciones y ten铆an que ser mantenidos por los aut贸ctonos, normalmente pertenecientes a los grupos yungas, pero tambi茅n por parte de los grupos del piedemonte. El movimiento contrario de los grupos de piedemonte hacia el altiplano tambi茅n se daba; “En cambio las subidas de grupos selv谩ticos a las alturas parecen m谩s f谩ciles que el movimiento contrario. La aculturaci贸n material de origen andino sobre los grupos de piedemonte parece indudable, pero es dif铆cil determinarla en los campos pol铆ticos, religioso y sociales. Los tama帽os reducidos de los grupos locales, las guerras internas incesantes, la importancia del shamanismo, denotan m谩s bien moldes amaz贸nicos.” (Saignes 1985:84) De acuerdo a estas afirmaciones la influencia que tuvieron las migraciones de los mitmaqunas y de originarios del altiplano se dej贸 sentir en el piedemonte. Estas influencias portadas por los migrantes altipl谩nicos se seguir铆an repitiendo durante los posteriores siglos y tendr铆a consecuencias para la conformaci贸n ling眉铆stica actual de la zona de Apolo.

Un factor para el establecimiento de las relaciones fue el tipo del grupo con el que se encontraran los incas; si los pueblos ten铆an una vocaci贸n mayormente agr铆cola la relaci贸n fue posible a trav茅s de alg煤n tipo de tributaci贸n; si por el contrario eran otros grupos que mayormente se dedicaban a la caza y a la guerra (lecos, mosetenes, yuracar茅s etc.) la relaci贸n normalmente terminaba en fracaso, cuyo resultado era el levantamiento de fortalezas para la defensa contra estos grupos. En definitiva los incas s贸lo penetraron por los lugares en que las condiciones ecol贸gicas fueron favorables, y 茅stas se daban en mayor medida por el lado de Camata y el valle de Apolo donde encontraron a los lecos entre las cabeceras del r铆o Mapiri.

Las primeras entradas de los espa帽oles.

Los siguientes siglos XVI y XVII van a estar marcados por las relaciones que se establecen con esta zona durante las expediciones militares de los espa帽oles mandados desde Cuzco y otras ciudades del Alto Per煤. Estas expediciones tienen el fin de buscar y hallar el m铆tico Paitit铆 o dorado. El m铆tico Paitit铆 lo describen dos viajeros de la siguiente manera: “Paitit铆, provincia tan copiosa de gente cuanto lo dicen las noticias que de aquel archipi茅lago se tienen… sabese la mayor parte della ser lagunas muy pobladas.” “Grande laguna que todos estos r铆os causan en tierras llanas y que hay en ella muchas islas muy pobladas de infinita gente y que al Se帽or de todas ellas le llaman el gran Paitity” (En Saignes 85:48) La descripci贸n de este lugar se asemeja con mayor facilidad a las llanuras inundables de mojos y del Mamor茅.

Sin embargo hay que tener en cuenta que el mito del Dorado o Paitit铆 nace de la idea que ten铆an los incas de un oriente lejano, de algunos mitos de los ind铆genas de tierras bajas, especialmente los guaran铆 con el “Candire”, y de la predisposici贸n por parte de los espa帽oles a querer creer en la “Noticia Rica”, lugares donde pod铆an encontrar grandes riquezas (Saignes 85:50). Todos estos elementos conforman la b煤squeda del Paitit铆 y el motivo por el que los espa帽oles comenzaron las expediciones militares. Estas expediciones no consiguen establecer un dominio permanente sobre los grupos selv铆colas.

Se realizaron otras expediciones de tipo religioso que comienzan a penetrar en esta zona al mismo tiempo que las militares, si bien con el fin de evangelizar a los grupos de la selva; incluso algunos padres se adelantaron a las expediciones militares. Las v铆as utilizadas por los espa帽oles para la entrada en la regi贸n de los “chunchos” fueron seis: – Opatari a trav茅s del r铆o Manu (Madre de Dios). – Carabaya, a trav茅s de Sandia y San Juan del Oro. – Charazani-Camata-Apolo. – Por Cochabamba a trav茅s del r铆o Cotacajes en las cabeceras del r铆o Beni. – Pelechuco-Mojos- Apolo. – La Paz- Sorata-Mapiri Los espa帽oles siguieron las rutas abiertas por los incas que se inician desde Cuzco y Asunci贸n, para m谩s tarde proseguir desde las nuevas ciudades (Santa Cruz, La Paz y Cochabamba).

Estas “entradas” cumpl铆an un papel de v谩lvula de escape porque solucionaba conflictos entre los mismos conquistadores, la facci贸n perdedora se marchaba a hacer una expedici贸n hacia las tierras bajas. Estas expediciones se negociaban por medio de “capitulaciones”, que al igual que los misioneros, necesitaban de una autorizaci贸n para realizarse. Los jesuitas son los primeros que se lanzan a una evangelizaci贸n con mayor visi贸n de futuro, despu茅s son seguidos por los agustinos y franciscanos. La manera en que los padres entraban consist铆a en realizar un recorrido inicial para despu茅s salir a pedir ayuda y volver a los asentamientos ind铆genas.

En ocasiones despu茅s de una c谩lida acogida inicial eran rechazados a su vuelta. Las “relaciones” que se escrib铆an de las expediciones tend铆an a deformar y exagerar todos los recursos minerales, agr铆colas y humanos. El Padre Gregorio de Bol铆var es un ejemplo de la exageraci贸n en su entrada a los “chunchos”.

Otro elemento a tomar en cuenta es el deseo de encubrir los pobres resultados en la mayor铆a de las entradas por lo que se aumentan las dificultades tenidas en la expedici贸n (La entrada de Juan Alvarez Maldonado es un ejemplo de este hecho). Las expediciones de mayor importancia son: – Pedro de Anzures (1539) – Juan de Nieto (1561) – G贸mez de Tordoya (1562) – Diego Alem谩n (1563) – Juan Alvarez Maldonado (1567) – Sarmiento de Gamboa (1572) – Cabello de Gamboa (1594) – Pedro de Legui de Urquiza (1614) – Juan Recio de Le贸n (1623) – Fray Gregorio de Bol铆var (1628) – Pedro de Valverde (1684) – Las expediciones militares y religiosas. La primera expedici贸n fue la de Pedro de Cand铆a (1538) por Opatari (Madre de Dios) con doscientos hombres que retorn贸 por graves problemas con los nativos.

La segunda de Pedro de Ansurez muy poco tiempo despu茅s (1539), eligi贸 el camino de Camata ya utilizado por los incas, viaj贸 por el r铆o de los Chunchos durante ocho d铆as y se volvi贸 penosamente por la regi贸n Zamo a Camata. Una entrada de cierta importancia para Apolobamba es en 1561 y fue “…Don Juan Nieto, por Camata, y formado un pueblo en Apolobamba; pero al cabo de muy poco tiempo se sali贸 con toda su gente, dejando despoblado.” (Armentia 1903:1) Juan Alvarez Maldonado a partir de 1567, despu茅s de algunas expediciones menores, es nombrado gobernador, comandante m谩ximo y juez supremo de la regi贸n oriental del Cuzco en una expansi贸n de 350 leguas desde el r铆o Opatari (Madre de Dios) hacia el este y 120 leguas hacia el sur (a la altura de la ciudad de Sucre).

Funda en el r铆o Opatar铆 un lugar llamado “el Bierzo” y un puerto, “Buenavista”. Desde este lugar envi贸 varias expediciones. Pero fue en la segunda expedici贸n que realiz贸 Juan Alvarez de Maldonado donde se produjo el hecho m谩s destacado; en esta segunda expedici贸n se produce la primera fundaci贸n de Apolo con miembros del pueblo de los Aguachiles el 29 de septiembre de 1587 y con el nombre de San Miguel de Apolobamba como lo expone Armentia “…quien hacia el a帽o de 1587, despu茅s de haber intentado varias entradas por el valle de Tono y por Carabaya, sin 茅xito, prefiri贸 la v铆a de Camata, y despu茅s de haber obtenido del Virrey y del Rey el Corregimiento de Larecaja, para facilitar su conquista, pobl贸 en el Valle de Apolobamba, 贸 Polopampa, como entonces dec铆an, la villa de San Miguel, que no tard贸 en desaparecer; y fue su 煤ltima tentativa.” (Armentia 1903:1) No se sabe con precisi贸n el lugar en donde se fund贸 y la duraci贸n apenas lleg贸 a los 20 a帽os antes que se abandonara por los continuos ataques de los aguachiles no reducidos.

La siguiente Expedici贸n de mayor importancia fue la de Pedro Lequi de Urquiza, iniciada en 1615 con un contingente de 180 hombres y tres misioneros agustinos. Su v铆a de penetraci贸n fue Camata, y en ese mismo a帽o funda el 10 de Agosto el pueblo de Nuestra Se帽ora de Guadalupe, segunda fundaci贸n del pueblo de Apolo: ” … con despachos de Capit谩n General, gobernador y poblador de las tierras de los chunchos y provincia de Tipoane, con amplia facultad de hacer levas de gente, y con el t铆tulo de Corregidor de Larecaja (Arecaxe) reuni贸 ciento sesenta y cinco soldados, y entr贸 con ellos por Camata el 14 de junio de 1615, llevando en su compa帽铆a tres religiosos, dos de ellos Agustinos.

Lleg贸 primero a Mojos, pueblo cerca de Pelechuco, de donde pas贸 a Apolobamba, y all铆 el 10 de Agosto de 1615 fund贸 una poblaci贸n con el nombre de Nuestra Se帽ora de Guadalupe, en un sitio agradable, cerca de la cordillera de Colapillosa; rico en minerales de plata. En menos de tres meses qued贸 edificada la poblaci贸n; pero como el encargado del corregimiento de Larecaja no le mandase los v铆veres precisos, tuvieron que retirarse hostigados por otra parte por los indios Lecos.” (Armentia 1903:1-2) Lequi deUrquiza tuvo que salir por provisiones 鈥溾 Ya con algunos costales de ma铆z y alg煤n ganadillo, como dice la cr贸nica cambi贸 de ruta, con el pensamiento de explorar las tierras de los chunchos (1616) en un hermoso valle, con treinta espa帽oles, y algunos nativos, fund贸 una villa con el nombre de San Juan de Sahag煤n de Moxos鈥 (Chavez 1986:71).

Tambi茅n fund贸 la misi贸n de San Antonio de Aguachiles, que perdur贸 escaso tiempo. En la entrada de Lequi Urquiza se produjo un enfrentamiento entre los lecos y los aguachiles contra los espa帽oles de Lequi de Urquiza en el que fue muerto el Maestre de Campo, Juan de Alva. Como aliado de Lequi de Urquiza se encontraba Juan Recio de Le贸n que en un informe indica que dos padres agustinos partieron de Apolo a Uchupiamonas e Inarama, y en 1621 ya hab铆an edificado sendas iglesias a unas 4 leguas del encuentro del Tuichi con el r铆o Beni, llamado entonces como “Diabeni” (encuentro de muchas aguas).

Recio de Le贸n proporcion贸 los medios necesarios para la entrada que termin贸 poblando en mayor medida el pueblo de Nuestra Se帽ora de Guadalupe con otros treinta espa帽oles en 1620. Hasta la entrada de Lequi de Urquiza las expediciones hab铆an tenido claramente un signo de b煤squeda del Paitit铆. Entradas como por ejemplo de Diego de Rojas (1550), Juan de Nieto 1561, Antonio de Gascos (1562), Diego Alem谩n (1563) etc. hab铆an tenido un car谩cter mayormente militar y en ning煤n momento tuvieron la idea de crear poblaciones, ya que se pensaba que el Paitit铆 era un lugar ya creado, como se expon铆a con anterioridad. A partir de Legui de Urquiza se comienza a dar este proceso.

Paralelamente a las expediciones militares se dan las entradas de religiosos que silenciosamente hab铆an ido penetrando por su cuenta en la regi贸n. De hecho tanto Maldonado como Recio de Le贸n dan noticias de religiosos carmelitas, agustinos etc. que ya estaban viviendo en la regi贸n intentado evangelizar a los ind铆genas. De todas las incursiones de los padres destaca la del sacerdote secular Miguel Cabello Balboa en 1594. Este padre utiliza la ruta de Camata y pasa por diversos asentamientos, algunos pertenecientes a los lecos para llegar por 煤ltimo a un lugar llamado Caberi que distaba dos d铆as de un lugar llamado “Ixiama”.

Su ruta comprende asentamientos llamados Tayapo, Supimiri, Savania. Pasaramo, Huguama, Tacana, Masinari, Chiapo, y Chipoco. Tambi茅n habla de los “Guarayos” que son grupos que viv铆an en el norte, que atacaban a estos asentamientos con cierta periodicidad. En un asentamiento leco (Savania) se encuentra con un cacique llamado “Arapuri”; en la actualidad uno de los apellidos lecos tradicionales es el de “Apuri”.

El siguiente religioso que realiza una entrada fue el jesuita Miguel de Urrea en 1597. Sin embargo esta entrada fue en compa帽铆a del padre Antonio Ayans y el hermano Juan Benavides, por pedido de Cabello Balboa. ” Despu茅s de permanecer como 6 meses el Padre Urrea entre los salvajes fue muerto por los indios “Sabainas” (del pueblo de Sabani, seg煤n el padre Bol铆var) en el rancher铆o de Tayapu o Turiapo o Tuyapo donde el cacique Yanamo le hizo dar muerte, a causa de que un “Yanacona” hab铆a ocasionado el fallecimiento de un hijo suyo… de la cual se culp贸 a aquel religioso.” (Soux et all 1991:80) Otro religioso que realiza una entrada a estas regiones es el padre Fray Gregorio de Bol铆var (1621). En su cr贸nica habla que los chunchos habitan tanto entre la pen煤ltima y 煤ltima cordillera as铆 como en los llanos. Este padre Franciscano realiza una descripci贸n de su viaje entre la Paz y las misiones de mojos, y cuenta de los innumerables grupos asentados.

Es dif铆cil identificar a estos grupos ya que en cada expedici贸n o entrada les asignaban nombres diferentes; sin embargo existen varias versiones de su entrada, unas dicen que s贸lo estuvo con los lecos, en otra versi贸n habla que pas贸 tiempo entre los lecos y los aguachiles En 1678 el padre Dominico Juan de Cuenca fue hasta Uchupiamonas, que en ese tiempo ten铆a como autoridad al cacique Parari. En esta zona identific贸 cinco asentamientos de 50 familias con nombres de Yobamona, Pamaino, Yabaypura, Pasaramona y Turamona. Seg煤n Armentia (1905:102) vinieron otros caciques de grupos cercanos a pedirle que fuera a sus lugares, entre estos grupos estaban los Ibapura, Camono, Pesili, Saparuna, Mobima y Uchumano.

Con ind铆genas de estos grupos y de otros como los lecos, los religiosos empezar铆an a fundar las misiones que m谩s tarde se llamar铆an de Apolobamba. En definitiva este periodo tanto los espa帽oles con las expediciones militares y los religiosos en sus entradas, no consiguieron el establecimiento permanente y perdurable de asentamientos, ya sean de car谩cter civil como religioso hasta que a finales del siglo XVII y sobre todo en el siglo XVIII se fundaron y consolidaron las misiones que m谩s tarde se llamar铆an de Apolobamba.”

El fracaso espa帽ol para asentarse en el piedemonte se debe tanto a la falta de grandes yacimientos minerales como a la imposibilidad de explotar la fuerza de trabajo ind铆gena. Lo muestra bien el fracaso de la colaboraci贸n de los indios lecos, que carecen de alimentos, al asentamiento de los espa帽oles en Apolobamba antes de las lluvias de 1616: Un misionero propone “鈥 a los lecos le vendiesen bastimentos que se los pagara al precio que gustasen… y apenas lo oyeron… quisieron quitarle la vida diciendo que era enemigo com煤n pues lo quer铆a matar de hambre por sustentar a sus espa帽oles; y los indios que edificaban las casas “no estaban acostumbrados a este rigor (del trabajo) y viv铆an recelosos de la opresi贸n que ya experimentaban “, luego se sublevan y matan a varios soldados (Torres 1657, 1974: 358-360 en Saignes 1985:85) Una ulterior muestra del fracaso de los espa帽oles por dominar el piedemonte fue su inter茅s por las minas.

Los intereses de los espa帽oles siguiendo la tradici贸n de los incas, en la zona del piedemonte son en gran medida las minas. Estas minas ubicadas en zonas de influencia de los “chunchos” y en particular de los lecos, fueron atacadas por los ind铆genas y cuyo resultado fue que los espa帽oles abandonaran la idea de la explotaci贸n de los minerales pese a algunos intentos de pactos con los ind铆genas. Igualmente la dificultad de hacerlos tributar ser铆a un elemento que refuerza el poco control de los espa帽oles como lo demuestra esta cita: ” Indios moxos que tributan son de ning煤n provecho… para haber de conquistar los dichos indios que est谩n en la dicha tierra adentro hacia los montes para que se vengan a servir se gastar谩 en ello harto dinero.

“( AGI, justicia 605 en Saignes 1985:58) En el siglo XVII, cuando los ind铆genas quer铆an tener alguna relaci贸n con los espa帽oles o los religiosos, era por motivos muy concretos y no con la intenci贸n de acogerlos para una estancia muy larga, pese a los regalos que les daban especialmente los religiosos; “Cada vez que los indios acog铆an o llamaban a los espa帽oles, era para entablar alianzas ofensivas o defensivas contra enemigos particulares. La evangelizaci贸n qued贸 siempre supeditada a este oportunismo pol铆tico practicado por ambos bandos. Cualquier alianza o “entrada” depend铆a de visitas rec铆procas y todo un protocolo diplom谩tico en que las “d谩vidas” materiales (herramientas, ropa, abalorios) a los indios eran imprescindibles; cuando hab铆a trueques de productos alimenticios contra la mercader铆a europea “mucho m谩s davan los padres”… Adem谩s, los indios de la monta帽a no se sent铆an “obligados” por esta “generosidad pol铆tica” y deshac铆an todo concierto cuando ya no ten铆an utilidad inmediata. (Saignes 1985:85)

Las misiones de Apolobamba

Los l铆mites de las misiones de Apolobamba eran: ” Al Oriente, el r铆o Beni y las misiones de Mojos; al norte, la l铆nea de demarcaci贸n entre las coronas de Espa帽a y Portugal, o sea la l铆nea Madera-Yavary; al Occidente, la Cordillera oriental 贸 de los Andes, no bien definida… Por el sud, linda con las provincias del Departamento de La Paz, Mu帽ecas y Larecaja, y en parte, con la provincia de Carabaya. ” (Armentia 1903:5-6) La divisi贸n pol铆tica durante la colonia fue influenciada por los padres franciscanos que llegaron al virreinato del Per煤, ya que fueron los promotores de conventos y provincias que m谩s tarde dar铆an lugar a las misiones y a ciudades. Las misiones franciscanas pertenecieron a la provincia de San Antonio de Charcas que ocupaba la extensa 谩rea desde Cuzco hasta Tarija. Despu茅s de la creaci贸n por los primeros franciscanos y algunos agustinos de misiones cuya duraci贸n fue muy corta hacia “… 1680 la provincia ten铆a 29 conventos y 296 frailes.

Este mismo a帽o fundaron las misiones de Apolobamba, en las cuales fundaron el colegio de Moquegua. En 1695 funcionaban tres centros misioneros en esta regi贸n: San Juan de Buenavista, Inmaculada de Concepci贸n de Apolobamba y Nuestra Se帽ora de Guadalupe.” (en Anasagasti 1992:70) La primera misi贸n fue la de San Juan de Sahagun m谩s conocida por “Pata” que fue fundada en 1680 por el padre Fray Pedro de la Pe帽a con ind铆genas Siliamas y Pamainos que fueron tra铆dos desde el r铆o Tuichi.

En lo que respecta a las otras dos misiones decir que parece haber confusi贸n en el autor ya que solamente es Nuestra Se帽ora de Guadalupe la que el Padre Sans vuelve a reconstruir en 1695 despu茅s de haber sido abandonada por Lequi Urquiza en el primer cuarto del siglo XVII. Esta misi贸n fue trasladada unos a帽os m谩s tarde al lugar actual del pueblo de Apolo. Fue repoblada con ind铆genas Lecos, Aguachiles y Pamainos, aunque tambi茅n se recogieron ind铆genas del r铆o Tuichi (probablemente tacanas) y algunos del r铆o Beni. Otras misiones de importancia y que corresponden al 谩rea de la demanda son; San Antonio de At茅n, creada en 1699; Santa Cruz del Valle Ameno (1690-1716), San Juan de Sahagun de Moxos (1740).

De estas misiones At茅n se mantiene con una poblaci贸n netamente Leca en los primeros a帽os del siglo XVIII. Solamente cuando el padre de la misi贸n muere, los lecos se dispersan aunque por problemas con los Apolistas piden que de nuevo se funde la misi贸n en At茅n (1737). Las primeras misiones tienen en com煤n el ser fundadas con grupos no solo de la zona sino tambi茅n tra铆dos de las orillas del r铆o Beni. Para tener una idea clara de como era la fundaci贸n de estas misiones y cual era su composici贸n 茅tnica se puede acudir al art铆culo escrito por Daniel J. Santamar铆a (1997:93) acerca de la misi贸n de Santa Cruz del Valle Ameno, fundada en 1716. El primer hecho que resalta es el continuo intercambio de ne贸fitos entre las diferentes misiones, as铆 se encuentra que en esta misi贸n de Santa Cruz del Valle Ameno viv铆an apolistas, araonas, aymaras, isiamas, lecos, tacanas, toromonas, uchupiamonas y yubamonas. Si bien hay que destacar que los grupos mayoritarios eran el Leco y el Isiamas.

Este ejemplo muestra que la formaci贸n de las misiones en esta regi贸n de Apolobamba, se realiz贸 en base a la reuni贸n de los diferentes grupos existentes en la regi贸n y que lo que surgi贸 de esta fusi贸n fue por ejemplo lo que se llamar铆a los Apolistas, pero tambi茅n los Tacana de la actualidad y otros pueblos como el leco, aunque estos dos 煤ltimos pueblos ya exist铆an como parcialidades antes de la creaci贸n de las misiones. La forma de vida al interior de las misiones de Apolobamba seg煤n Machicao (2.000:102), consist铆a en que los ni帽os viv铆an con sus padres hasta los siete a帽os para despu茅s pasar al convento el cual abandonaban solamente para casarse. Cada familia ten铆a su vivienda, los viudos y viudas eran llevados a viviendas exclusivamente para ellos y las muchachas viv铆an en el beaterio.

Las autoridades civiles como ser alcaldes, maeses de campo, capitanes etc. ten铆an gran incidencia en la poblaci贸n ind铆gena de las misiones, ya que apoyaban al padre conversor en mantener el orden y tambi茅n vigilaban que cada familia diera una parte de su producci贸n a la misi贸n. Las misiones eran frecuentemente atacadas por los grupos independientes Aguachiles y lecos que diezmaban la poblaci贸n.

Sin embargo el hecho que reduc铆a considerablemente la poblaci贸n eran las epidemias de peste, disenter铆as y malarias. La vida en las misiones supuso desde el principio la fragmentaci贸n del sistema social de los grupos 茅tnicos de selva, que fue rota por la divisi贸n impuesta por los padres: “Lo primero que se procura y es pr谩ctica inconcusa de toda la conversi贸n, es que las viviendas de los indios est茅n segregadas unas de otras en distancia de cuatro varas, pero en tal nivel y simetr铆a que desde la puerta del convento se ven todos y cada uno de los ranchos.

En estos solo se permite viva el marido con su mujer y los hijos hasta los siete a帽os; ni el parentesco privilegia, para que fuera de los dos consortes nadie viva en el rancho. Sirve esta segregaci贸n para precauci贸n de las quemazones, pues los indios de d铆a y de noche tienen fuego en sus ranchos. Tambi茅n sirve para precauci贸n de los adulterios, embriagueces, idolatr铆as y otras conversaciones ociosas.” (Ballivian ed.1898:32) La relaci贸n entre los padres y los operarios (autoridades de la mis贸n que normalmente eran gente de fuera) con los ind铆genas, variaba de acuerdo a la antig眉edad que estos tuvieran en la misi贸n; la relaci贸n se iniciaba proporcionando todo lo necesario para comer, vestir, trabajar (machetes, cuchillos) etc.

A los ind铆genas recien traidos al pueblo ” hasta que se domestiquen y casen, todo se les administraba gratuitamente; m谩s a los otros se les obliga que por el vestuario y herramientas (no por la comida) traigan del monte unos miel de abejas, de la que unos traen cosa de media libra, y el que m谩s una libra; otros otro tanto de cera, inciensos y estoraques…” (Ballivian ed.1898:36) Una vez que los padres juntaban una cantidad apreciable se despachaba con destino a los donantes para que pudiera seguir funcionando la misi贸n. El ritmo de vida en las misiones giraba en torno a los oficios religiosos. A las cinco de la ma帽ana se los llamaba con la campana y se separaba a los hombres de las mujeres a cada lado de la iglesia, “…

Acabados los oficios, con el mismo orden salen de la iglesia para sus casas. Sus ejercicios y empleos, seg煤n lo que ocurre; 贸 van al monte a proveerse de caza o 谩 los r铆os de peje, y todos han de estar en el pueblo entre las cinco o las seis 谩 rezar el Santo Rosario. En caso de ir a trabajar sus chacras, las mujeres quedan 谩 hacer le帽a 贸 a tejer o hilar algunas veces; no siempre acompa帽an a sus maridos a las chacras…” (Ballivian ed.1898:33) Por otro lado son frecuentes las subidas de los lecos no reducidos en las misiones, que atacaban a las zonas de yungas productores de coca.

Estos ataques que pod铆an subir bastante m谩s arriba de los yungas, ten铆an el fin de proveerse de hierro y herramientas del mismo metal; aunque tambi茅n exist铆a la costumbre extendida a todos los pueblos ind铆genas del piedemonte de salir a los pueblos como Apolo a realizar trueques: 鈥 salen algunas veces de paz a nuestros pueblos y sacan frutos de la tierra a feriarlos por cuchillos, ropas de la tierra y quentas de vidrios…鈥 (Mendoza en Saignes 1985:59) Poco a poco la misi贸n de Apolo fue convirti茅ndose en un centro de importancia. “En la 茅poca colonial y parte de la republicana, Apolo fue el centro de las misiones Franciscanas de Apolobamba, que desarrollaron esforzada acci贸n civilizatoria en la provincia…

Cada uno de los actuales cantones, excepto Suches y Ulla Ulla, era en su origen una misi贸n o doctrina, hasta que, en 1807, fueron transformadas en curatos cuyos resultados son inferiores a los de las antiguas misiones. Posteriormente, fueron restablecidas las misiones del Bajo Caupolic谩n, y canceladas definitivamente en los primeros a帽os del presente siglo.” (Pardo 1948:492) ” La direcci贸n de estas misiones era del cargo exclusivo de la comunidad: el convento de Apolo, que depend铆a de la ciudad de la Paz, suministraba los hermanos necesarios para la conservaci贸n y el buen gobierno de estos establecimientos, cada uno de los cuales pose铆a uno o dos religiosos, a cuyo cuidado estaba enconmendada la administraci贸n de la iglesia y la pr谩ctica de sus ritos.

” (D麓Orbigny 1992:20) Sin embargo las misiones de Apolobamba tuvieron un gran benefactor desde 1727 hasta la finalizaci贸n de la colonia; su nombre era el Marques de San Felipe el Real don Diego Quint Rida帽o siendo su obra continuada por su hijo. En el A帽o de 1779, fue aceptada la solicitud por C茅dula Real, para el nombramiento de Maestre de Campo de las misiones de Apolobamba a Don Jos茅 Santa Cruz y Villavicencio, quien en el a帽o 1786 estableci贸 el cobro de diezmos y tributos en las misiones. Las contribuciones consist铆an especialmente en la entrega de cacao en pasta en la regi贸n de Tumupasa e Ixiamas, mientras que en la zona de Apolo pod铆a ser en coca o caf茅, e incluso en plata. Antes del a帽o 1800, exactamente en 1793 el provincial de Charcas present贸 la renuncia ante el Virrey de las misiones de Apolobamba. La orden religiosa de los franciscanos abandon贸 su obra quiz谩s por causas justificadas como el poco inter茅s demostrado por la Corona sobre todo en cuestiones econ贸micas.

La secularizaci贸n definitiva fue un proceso largo ya que en 1798 se dict贸 la primera C茅dula Real, pero otras fuentes (Soux 1991:67) hablan de otra C茅dula Real de 1804 y por 煤ltimo de 1809. En definitiva el Rey de Espa帽a por la Real C茅dula del 22 de Agosto de 1798 dispuso la suspensi贸n de las actividades misioneras de los pueblos de Apolobamba. Se di贸 entonces la transmisi贸n a los curas seglares bajo la jurisdicci贸n del obispado pace帽o, convirti茅ndose en curatos. Esta medida ocasion贸 fuertes problemas por la poca preparaci贸n de los curas y su desconocimiento de las costumbres de los ind铆genas. Aunque hasta 11 a帽os despu茅s no se llevar铆a a efecto esta real c茅dula sino que en 1809 el obispo de la Paz, Remigio de la Santa y Ortega, erigi贸 en curatos todas las misiones de Apolobamba, excepto tres: Mapiri, Guanay y Pacaguaras 鈥 Araonas. Al pasar a ser dependientes directamente de la corona espa帽ola y ya no de la iglesia pas贸 a ser llamado el partido de Caupolic谩n que con la Rep煤blica se llamar铆a la provincia de Caupolic谩n dependiente de la intendencia de La Paz. Inmediatamente coloc贸 el mandatario real un cura y un alcalde en cada parroaquia o distrito, y nombr贸 un subdelegado para gobernar y cuidar de los intereses de la nueva provincia, a la que se di贸 el pueblo de Apolo por capital.

La 茅poca de la independencia.

Desde los levantamientos de Tupac Katari en Ayo Ayo y Tupac Amaru en Cusco (1782) el hostigamiento y la organizaci贸n de la resistencia frente a los espa帽oles se comenz贸 a dar con mayor fuerza en la zona de piedemonte. Sin embargo fueron los lecos de Apolo y At茅n los que mayor resistencia opusieron a los espa帽oles. Este movimiento fue encabezado por el Capit谩n leco llamado Santos Pariamo, que en la actualidad tiene una estatua en la plaza de Apolo en reconocimiento de su contribuci贸n a la independencia de Bolivia.

El hecho que desat贸 la revuelta en el norte de la Paz fueron los nuevos impuestos ordenados por el gobernador de la provincia de Caupolic谩n, Josef de Santa Cruz. Santos Pariamo organiz贸 un cuerpo de flecheros para luchar contra “los Dragones de Apolobamba” que a su vez fueron organizados para pacificar las revueltas lecas encabezadas por Santos Pariamo, ya que nunca salieron de la regi贸n aunque de entre sus objetivos principales era el de mantener el dominio de la colonia espa帽ola en el Alto Per煤. M谩s tarde Santos Pariamo se unir铆a a la famosa republiqueta de Larecaja encabezada por el padre Mu帽ecas.

Este utiliz贸 500 indios flecheros en la guerra que sostuvo contra los realistas comandados por el Capit谩n Agust铆n Gamarra. Estos indios flecheros solo pueden pertenecer a grupos de piedemonte (Lecos, aguachiles etc.) pero por la relaci贸n con Santos Pariamo y la visita que hizo al pueblito de Aten, se puede concluir que los flecheros eran lecos. Una vez que Santos Pariamo fuera derrotado y se suicidara, los realistas iniciaron una persecuci贸n de los que hab铆an colaborado con Pariamo; ” …un ind铆gena llamado Jos茅 Pacha, que era uno de los mas comprometidos, propuso a veinte o treinta familias el abandonar sus moradas para ir a buscar la quietud en lo m谩s escondido de las selvas… conducida por Pacha, en busca de un recinto donde no pudiese llegar a ser descubierta; y habiendo traspasado los desiertos, finalmente se detuvo en una hondonada, a la que dio el nombre de Irimo.

” (D麓Orbigny 1992:42-43) Esta es la leyenda que habla de c贸mo se fund贸 Irimo en la 茅poca de la independencia donde hasta en la actualidad existen familias con los apellidos Pacha y Pariamo. Sin embargo Santos Pariamo tuvo antecedentes en otros ind铆genas de la regi贸n de Apolobamba, como Pascual Cuqui que en 1782, seg煤n el historiador Caj铆as, “agit贸 a los pueblos de Apolo, Tumupasa, Ixiamas, Reyes y amenaz贸 con sumar a la sublevaci贸n a los indios de las misiones de Moxos, Baures y Chiquitos”.(Machicao 2000) Un elemento de bastante importancia es la situaci贸n de la tenencia de tierra en el partido de Caupolic谩n en los a帽os anteriores a la declaraci贸n de la Rep煤blica. Por un lado la existencia de las ex misiones como At茅n, Apolo o Santa Cruz del Valle Ameno donde viven los apolistas y lecos, pero lo que llama la atenci贸n es que en todo el partido de Caupolic谩n s贸lo exist铆an cuatro haciendas y el resto o estaba deshabitado o era utilizado por los ind铆genas lecos de las misiones. Estas cuatro haciendas estaban ubicadas en Pata y en Pelechuco pero no hab铆a ninguna en Apolo y At茅n. Este hecho constatado en 1817 cambiar铆a radicalmente en el transcurso del siglo XIX como se ver谩 m谩s adelante.

La Rep煤blica

Con Bolivia ya creada como naci贸n, se denomin贸 a la regi贸n de las misiones de Apolobamba como provincia de Caupolic谩n (23 de enero de 1826), en 1842 esta provincia de Caupolic谩n queda anexado al departamento del Beni, conjuntamente con los partidos de Yuracar茅s y Mojos. Sin embargo en 1856 se determina la restituci贸n de esta provincia al departamento de la Paz. Por otro lado las misiones de Mapiri y Guanay formar铆an parte de la provincia Larecaja, con lo que la unidad de los lecos quedar铆a partida administrativamente hablando en dos provincias distintas, Caupolic谩n y Larecaja. Despu茅s de la independencia, alrededor del a帽o 1834 D麓Orbigny pasa por Apolo y la describe de la siguiente manera: ” El pueblo est谩 formado de tres grupos distintos.

El primero se encuentra situado antes de pasar el r铆o, y se compone de casas diseminadas: en este grupo, que se llama la parcialidad de la Concepci贸n, es donde se hallan establecidos los mercaderes de toda especie de frutos, y a quienes los habitantes nativos dan en su lengua particular el nombre de mataguas, es decir forasteros. El segundo grupo, colocado en el centro y sobre un ligero promontorio de greda rojiza, est谩 de la otra parte del r铆o, y encierra la casa consistorial, la iglesia parroquial y el convento de los franciscanos, cuya fachada mira al este, da sobre una plaza en la que los lados norte y sud se componen de varios edificios, y la parte del este, frontera al convento, de una serie de casas habitadas por los ind铆genas; estas casas, cada una de las cuales tienen una sola puerta y como de quince a veinte varas de largo, se hallan colocadas sobre la colina en forma de anfiteatro, de suerte que desde el convento se descubre todo cuanto pasa en el interior de ella. Tal era el modo como las hab铆an dispuesto los franciscanos, con el objeto de estar a la mira de todos los pasos de los indios, y de poder velar sobre sus acciones. En aquel entonces, los comerciantes que ven铆an a la provincia, estaban obligados a hospedarse en el convento para efectuar sus trueques en presencia de los religiosos.

Un arroyo separa esta segunda parte, del tercer grupo que se encuentra situado sobre el camino de At茅n y dispuesto en el mismo orden que acabamos de ver en aquella.” (1992:34) En esta interesante cita el autor hace referencia a dos 茅pocas distintas; la primera tiene que ver con la forma de vida durante las misiones y el reflejo que ten铆a el tipo de vida en la composici贸n urban铆stica de Apolo; y la segunda habla de la 茅poca posterior a la secularizaci贸n de las misiones, que es cuando D麓Orbigny visita Apolo, y que ya refleja la presencia permanente de los comerciantes y otros forasteros en una de las zonas de Apolo.

Para 1830 y despu茅s de un acentuado anticlericalismo durante la 茅poca de la independencia y los primeros gobiernos de Bolivia, el gobierno establec铆a el regreso de los franciscanos como p谩rrocos doctrineros en las misiones de Mosetenes, Caupolic谩n, Guanay, Yuracar茅s, Guarayos y la Cordillera. El Colegio Franciscano de La Paz se har铆a cargo de las misiones de Caupolic谩n. Otra de las 鈥減reocupaciones鈥 del estado boliviano es en cuanto al pago de los tributos por parte de los ind铆genas de las ex -misiones de Caupolic谩n. El tema en discusi贸n es b谩sicamente en que cobrar谩n el tributo si en especie o en plata.

Para las misiones del partido chico (Tumupasa, Ixiamas y San Jos茅 de Uchupiamonas) sigui贸 siendo en cacao, mientras que para el resto fue o en plata o en coca. El cobro de estos impuestos fueron motivos de continuados abusos por parte de los corregidores y autoridades estatales especialmente frente a los ind铆genas. Es en esta 茅poca en la que D麓Orbigny describe la ex misi贸n de Apolo que ya hab铆a comenzado la 茅poca de los auges; el primero de ellos es el de la cascarilla o quina y del cual D麓Orbigny hace el siguiente comentario: 鈥 La estracci贸n de la cascarilla ha modificado alg煤n tanto la manera de ser de estos habitantes, ense帽谩ndoles a estimar el valor positivo de las cosas, y d谩ndoles una idea del dinero. Por el comercio de este espec铆fico han llegado a conocer tambi茅n otros muchos objetos, que les eran enteramente ignorados, y con cuya posesi贸n disfrutan hoy en d铆a de mayores comodidades. Si hubiese continuado este comercio, no hay la menor duda que los habitantes de Apolo estar铆an ya bastante avanzados en el camino de la civilizaci贸n, contra la que luchan incesantemente aquellos que se han constituido en directores de estos ind铆genas, bajo el necio pretesto de que la relaci贸n comercial con los estrangeros corrompe sus costumbres. Aunque pueda verificarse algunas veces no por eso se han de negar las inmensas ventajas que necesariamente debe traer consigo la frecuencia de estas relaciones.鈥 (D麓Orbigny 1992:35-36)

Los auges de la Quina y la goma.

Un decreto del 22 de diciembre de 1829 establec铆a que “鈥os hijos de Bolivia tienen derecho a emprender libremente el descubrimiento de las producciones naturales en las provincias de Caupolic谩n, Sorata, Yuracar茅s, Moxos y Chiquitos, comerciar activa y masivamente con sus moradores y fomentar la extracci贸n de la cascarilla, cacao, vainilla, resinas y gomas de que abundan aquellas monta帽as.” (En Soux 1991:93) La b煤squeda y la comercializaci贸n de este producto, ya conocido por los lecos y los ind铆genas de las tierras bajas como remedio contra la malaria, tuvo varios efectos sobre la poblaci贸n de la zona de Apolo.

El principal fue la migraci贸n de personas de otros lugares de Bolivia a esta zona, que fueron atra铆dos por la “fiebre” extractiva de la quina y que despu茅s decidieron quedarse a vivir en estos lugares; A Mapiri llegaron especialmente gente del altiplano (Achacachi, Carabuco, Puerto Acosta) y tambi茅n gente de Sorata. A Apolo vinieron desde Camata, Chuma, yungue帽os y de la ciudad de La Paz, aunque tambi茅n vinieron extranjeros (alemanes, ingleses e italianos) y algunos peruanos; Por otro lado se da el enriquecimiento de ciertas elites no lecas de pueblos como Apolo, At茅n, Mapiri, Guanay etc. Un efecto positivo es que se hicieron y mantuvieron los caminos hacia Mapiri, Sorata, Camata, Charazani, Pata, Pelechuco, Tumupasa etc. Mientras el gobierno se dedicaba a cobrar impuestos pero no a mantenerlos.

Los lugares dentro de la provincia Caupolic谩n por la que se internaron para recoger la cascarilla fueron 鈥… los montes de Mojos, Pata, Tuichi, Buturo y Azariamas por el norte, Cauli, Yutico, Warathumo, Chontalaca, Ilipana, los montes aleda帽os a Correo por el sur y las selvas antiguas de los Aguachiles, como Sarayug, serran铆as de Choricha, hasta llegar al r铆o Beni, siguiendo la serran铆a del Beu y los r铆os afluentes del Beni como el Quendeque, el Hondo por el Este.鈥 (Machicao 2000:149) Los llamados cascarilleros se internaban en el bosque buscando los 谩rboles de quina y con lo recolectado lo cargaban en mulas y lo llevaban a los centros m谩s cercanos (Apolo, Rurrenabaque, Guanay, Mapiri etc.).

Toda la quina de la zona de Apolo y de Guanay pasaba por el Mapiri a Sorata que era el principal centro de acopio, aunque tambi茅n se enviaba al Per煤 por Pelechuco y Ulla Ulla, y al Brasil por San Jos茅 de Uchupiamonas y Tumupasa desde donde se trasladaba al r铆o Beni para su llegada a Brasil Este auge en la explotaci贸n de la quina, como en el siguiente auge de la goma, promovi贸 el despegue de una elite local ya que los ind铆genas s贸lo fueron utilizados como mano de obra, sin tener gran beneficio. 鈥 Las consecuencias sociales del auge de la cascarilla fueron grandes… ha modificado alg煤n tanto la manera de ser de los habitantes, ense帽谩ndoles a estimar el valor positivo de las cosas y d谩ndoles una idea del dinero y el conocimiento de objetos que le eran desconocidos鈥, sin embargo dice tambi茅n que la relaci贸n de los lugare帽os en su aspecto especialmente comercial, con extranjeros y gente del altiplano 鈥渃orromp铆a las costumbres de los naturales, con los excesos y abusos de los intermediarios鈥. (Soux en Machicao 2000:151) D麓Orbigny testigo presencial de esta 茅poca del auge de la quina realiza en su descripci贸n geogr谩fica unos comentarios del impacto que tuvo y de algunos de los problemas con los que se encontraron: 鈥 La cascarilla, que durante algunos a帽os ha dado millones al comercio, aun no tiene cuando agotarse. Hasta el d铆a de hoy s贸lo se ha practicado el corte en las inmediaciones de los lugares habitados, y mucho importar铆a el estraerla de todos los sitios en donde se encuentra.

Seg煤n informes que he podido recoger, los indios dedicados a esta faena se dispersan por las monta帽as, y as铆, aislados uno a uno entre los bosques, cortan la preciosa planta sin ning煤n g茅nero de precauciones, sin elegir siquiera la estaci贸n m谩s apropiada para el caso. Desprovistos adem谩s de parages donde ponerla en dep贸sito y a cubierto contra las frecuentes lluvias, les acontece muy a menudo el malograr completamente sus acopios, o el verlos en gran parte averiados.鈥 (1992:70) El mismo autor ve la necesidad de normar y regular por parte del gobierno de Bolivia la extracci贸n de la quina: 鈥 Siendo pues evidente que la cosecha de la cascarilla est谩 destinada a ser uno de los ramos m谩s seguros de las Rentas del Estado, convendr铆a mucho que las autoridades reglasen el modo de paracticar el corte, dictando para ellos ciertas ordenanzas, cuyo principal objeto fuese poner un t茅rmino a la destrucci贸n que se generaliza y cunde por todas partes…鈥 (D麓Orbigny 1992:70) Igualmente el historiador Machicao, nacido en Apolo se lamenta de 鈥… la ceguera e insensibilidad de los gobiernos de entonces, no hayan determinado una pol铆tica de desarrollo y progreso para el norte pace帽o, principal productor de quina y que la postraci贸n y postergaci贸n hayan sido la t贸nica dominante en la mentalidad gubernativa.

鈥 (Machicao 2000:143) La importancia de la quina para Bolivia durante la primera mitad del siglo XIX fue enorme. Como muestra vale decir que en 1834 sacaron de Caupolic谩n la suma de 3000 quintales con un valor de 33.000 pesos. Ese mismo a帽o el gobierno dicta una resoluci贸n para ejercer un impuesto sobre la producci贸n de la quina con el fin de utilizarlo en la catedral de la Paz. Las causas para el decaimiento de la producci贸n fueron varias; la primera de ellas la ya apuntada m谩s arriba del poco control de todo el proceso de producci贸n de la cascarilla lo que produjo cierto agotamiento en la producci贸n; la segunda son las grandes cantidades de quina que se van por contrabando por rutas alternativas hacia el Per煤 y al Brasil; la Tercera fue la dura competencia que estableci贸 la producci贸n de Colombia en este rubro.

El 16 de mayo de 1859 despu茅s de una lenta ca铆da en la producci贸n y los precios de la quina el gobierno declara por medio de una ley la libre comercializaci贸n y anula los impuestos y tributos que llegaron a ser de 20 pesos por quintal en 1844; por lo que estaba declarando la poca producci贸n e importancia de la quina aunque hasta mediados de los 70 se sigui贸 produciendo ciertas cantidades. El efecto para las poblaciones como At茅n y Apolo fueron devastadores pero en mayor medida para la primera ya que hubo gente del pueblo de At茅n que se dispers贸 por los montes de la zona dejando a la ex -misi贸n casi sin poblaci贸n. La quina tuvo algunos repuntes durante el siglo XX pero fueron eventuales y motivadas por sucesos concretos como la construcci贸n del ferrocarril Madera-Mamor茅 y la apertura del canal de Panam谩. Casi la misma gente que se dedicaron a la comercializaci贸n de la quina, tambi茅n se encargaron de la explotaci贸n de la goma, y al igual que con la quina, los ind铆genas, que eran buenos conocedores del bosque, fueron incorporados a la explotaci贸n de la goma como peones llamados siringueros.

La 茅poca del inicio de la explotaci贸n de la goma en la provincia Caupolic谩n especialmente en el Partido Grande (zona de Apolo y At茅n) fue hacia 1890 anotando para principios del siglo XX alrededor de 190 peticiones que sumaba un total de 86.545 estradas (cada estrada son 150 谩rboles de goma) siendo la provincia que menor n煤mero de concesiones solicit贸 en el departamento de La Paz. Una de las zonas gomeras m谩s importante es la constituida en las provincias de Larecaja y Caupolic谩n en los siguientes lugares: Challana, Guanay, Mapiri, Consata, Tipuani, Sarampiuni, Camata (provincia Mu帽ecas), Apolo y At茅n. En At茅n se concedieron 6.184 estradas gomeras en trece concesiones que oscilaban entre 50 y 1.000 estradas cada uno siendo la mayor铆a de aproximadamente 500 estradas. En la zona de Apolo se otorgaron 1.500 estradas en tres concesiones de 500 estradas cada una. En Mapiri que es una zona cercana a Irimo aunque perteneciente a la provincia Larecaja, se establecen 4.240 estradas en ocho concesiones que oscilaban entre 100 y 1200 estradas. Para la explotaci贸n de la goma participa tanto gente de Santa Cruz, que al parecer fueron los pioneros en ingresar a la zona de los r铆os Tuichi y Madidi. Pero tambi茅n de Reyes, Sorata, Chulumani y Coroico.

Algunos apolistas como V铆ctor Mercier y tambi茅n se mencionan las familias cascarilleras que despu茅s trabajar铆an la goma como las familias Reyes, Oliver, Gamez y Belmonte, todos ellos gente de Apolo que explotan en esta zona la goma. Machicao lo resume de la siguiente manera: ” Este descubrimiento de los 谩rboles de hojas doradas, revolucion贸 el Norte Pace帽o, y muy especialmente a la provincia Caupolic谩n, hasta bien entrado el s. XX… organiz谩ndose varias empresas gomeras, principalmente por vecinos apolistas y otros venidos del Per煤, de Cochabamba, Camata, Chuma, Pelechuco, Puerto Acosta etc. promovi茅ndose un auge de su explotaci贸n y una situaci贸n econ贸mica bonancible en Apolo, Santa Cruz del Valle Ameno… ” (Machicao 1990:98)

La forma de explotaci贸n de la quina y especialmente de la goma es el sistema de habilito utilizado por los patrones y empresarios. “…la mano de obra destinada a la producci贸n de quina, respond铆a tanto a la modalidad tradicional de peonaje hacendatario como al sistema de habilito, consistente en el adelanto de mercader铆as por parte del patr贸n a los trabajadores, a cambio de su fuerza de trabajo; Tal sistema extensivamente usado en la producci贸n de la goma el谩stica debi贸 ser utilizado en la explotaci贸n de la quina reci茅n a partir del periodo de la casa Gunther de Sorata (1890-1930) ya que 茅sta, bien pod铆a utilizar el mismo tipo de reclutamiento de mano de obra tanto para la goma el谩stica como para la quina…”(Ja煤regui 1991) La casa Gunther de Sorata que control贸 toda la explotaci贸n de la goma durante casi cuarenta a帽os ten铆a el siguiente sistema: 鈥 Prove铆a de mercanc铆as a los hacendados, cuyas operaciones se limitaban a la producci贸n.

Estos habilitaban a peque帽os productores y, finalmente, estos 煤ltimos hac铆an la entrega de la mercanc铆a al productor directo (pe贸n-picador). En retorno, el pago del habilito deb铆a efectuarse en goma el谩stica, siguiendo la trayectoria inversa, con los distintos intermediarios…esta modalidad resultaba perjudicial para el enganchado, ya que despu茅s de aceptar los adelantos en dinero y/o en mercader铆as, quedaba legalmente endeudado, con pocas probabilidades de cancelar su deuda original.鈥 (Gamarra 1991:205-16) La forma en que los lecos y otros pobladores de la zona eran “alistados” para ir a trabajar a la hacienda era por medio de “encargados” distribuidos por toda la hacienda, que se desplazaban a las casas o asentamientos para llevarse a los hombres a las haciendas. Normalmente este trabajo directo en jornales se hac铆a cada tres a seis meses.

Tambi茅n exig铆an el pago de determinadas cantidades de quina y de goma por el uso de la tierra. (Garc铆a 2000:14) Igualmente los lecos especialmente los que se encontraban en los afluentes y en el r铆o Mapiri fueron utilizados como balseros para el transporte de la goma hasta Mapiri y de ah铆 lo sub铆an en mulas hasta Sorata, que era como se mencionaba con anterioridad el centro de acopio de mayor importancia de la regi贸n gomera del norte de La Paz. ” La ruta que segu铆a la goma colocaba a Apolo como uno de los principales centros de acopio local. De all铆 una parte importante era trasladada hacia Sorata por la v铆a de Camata y Chuma, o sino por At茅n y Mapiri.

Otra v铆a de exportaci贸n de la goma, que en esta caso sal铆a al Per煤, era la que pasaba por Pelechuco. All铆 actuaban compa帽铆as comerciales peruanas…” (Soux et al 1991:164) Estos dos auges de la quina y la goma posibilitaron la formaci贸n de las haciendas que tendr铆an bastante importancia en cuanto a la creaci贸n de una elite no ind铆gena en los pueblos de Apolo y At茅n y que concentrar铆an gran cantidad de tierra. Si en el padr贸n de 1839 solamente se especificaba un n煤mero de cuatro haciendas en la provincia de Caupolic谩n y ninguna en Apolo ni en At茅n; sesenta a帽os despu茅s, en 1881, hab铆a 16 haciendas en Santa Cruz del Valle Ameno, 35 en Apolo y 29 en At茅n.

Estas haciendas se iniciaron con las concesiones de quina, cuando este auge disminuy贸 se dedicaron o bien a la ca帽a de az煤car o por el contrario a la ganader铆a. Uno de los productos que en mayor medida se comercializ贸 fue el aguardiente; a esta actividad se dedicaron en mayor medida las haciendas de Santa Cruz del Valle Ameno, mientras que las de Apolo en su mayor铆a estaban orientadas a la crianza de ganado con algunas a la producci贸n del aguardiente. Por su parte en At茅n todav铆a exist铆an ocho haciendas dedicadas a la extracci贸n quinera mientras el resto se dividen entre el aguardiente, las vacas, el cacao y el caf茅. Se podr铆a pensar que fueron los remates de tierra y las leyes de ex-vinculaci贸n las que provocaron el nacimiento de las haciendas, pero en realidad son las migraciones producidas por los auges de la quina y consolidadas por el auge de la goma lo que efectivizaron la existencia de las haciendas. Estas haciendas al principio daban m谩s atenci贸n a la goma, pero con el tiempo y la bajada del precio de la goma, diversificaron su producci贸n. Es cuando surgen las plantaciones de ca帽a de az煤car y el procesamiento para la producci贸n de alcoholes que ten铆an buena venta en La Paz. Ya a principios del siglo XX, no se encuentran peticiones de concesiones de goma sino peticiones de tierras bald铆as.

Este hecho se debe a que con este tipo de peticiones se consolidaba mejor los 谩rboles de goma y al mismo tiempo se convert铆an en due帽os de la tierra. Hay que recordar que hubo infinidad de conflictos entre las peticiones de estradas gomeras y los due帽os de la tierra, ya que ambos tipos de posesiones se superpon铆an en un mismo terreno. Un ejemplo fue la petici贸n de tierras bald铆as de la “Bolivian Company” con una extensi贸n de 15.000 millas cuadradas con los siguientes l铆mites: “Por el norte el paralelo que corre desde la boca del r铆o Pando y la del r铆o Madidi, por el Este el r铆o Beni hasta su confluencia con el Yuyo; por el Sur-Oeste el curso del Yuyo hasta el Tuichi.” (Soux et al 1991:119) Dicha empresa era como una multinacional ya que iba a desarrollar todo tipo de empresas agr铆colas, ganaderas, mineras etc. y ten铆a que entregar el 40 % de las utilidades netas al estado boliviano. Estas concesiones trajeron evidentes problemas con las comunidades ind铆genas ya que en la gran mayor铆a de los casos se superpon铆an con los territorios tradicionales de los ind铆genas. Este tiempo fue el de la consolidaci贸n de las haciendas que durar铆a hasta la reforma agraria de 1953. Los sistemas de trabajo en las haciendas eran diferenciadas de acuerdo a las distintas regiones de Caupolic谩n.

As铆 en la zona de la actual provincia Iturralde, que entonces pertenec铆a a la provincia de Caupolic谩n, los tacanas viv铆an al interior de las haciendas. Por el contrario en la zona de Apolo y Aten en la gran mayor铆a de los casos las haciendas no contaban con un gran n煤mero de personas permanentes trabajando en la hacienda, sino que en la mayor铆a de los casos los ind铆genas esparcidos por la zona eran llevados a las haciendas eventualmente. Tambi茅n se daban casos en que los ind铆genas acud铆an por inter茅s propio o por pagar deudas con los patrones. Cuando no se cumpl铆a con los trabajos el patr贸n llegaba a los castigos con el l谩tigo y con el cepo. En el siglo XX destaca la participaci贸n de alrededor 200 apole帽os entre los cuales fueron ind铆genas, en la guerra del chaco.

Durante el trabajo de campo contaron una an茅cdota sobre esta guerra ya que acudieron varias personas desde la comunidad de Inca, pero cuando llegaron, ya hab铆a terminado la guerra por lo que no participaron y se volvieron de nuevo a la comunidad. Hasta la mitad del siglo XX la situaci贸n era b谩sicamente dependiente de las haciendas y lo poco que produc铆an las familias era destinado para el consumo, exceptuando la coca. Este es un producto que generaba ingresos a las familias lecas, ya que si no iban a las haciendas a trabajar, se dedicaban a llevar coca a la zona de Pelechuco donde lo cambiaban por otros productos.

La revoluci贸n del 52.

La revoluci贸n de Abril del 52 y la consiguiente Reforma Agraria, tiene una doble consecuencia en esta regi贸n: a) Desaparici贸n de las haciendas b) Instauraci贸n del sindicato y migraciones. a) Las haciendas que hab铆an estructurado durante casi 80 a帽os de la vida en la regi贸n fueron desarticuladas y eso produjo que se introdujeran nuevos elementos de inter茅s como ser: la adquisici贸n de t铆tulos por parte de las comunidades (brigadas del MNR estuvieron informando sobre los nuevos derechos y varias comunidades inician un tr谩mite proindiviso); y la “nueva” necesidad de tener una escuela. Estos elementos reunidos nos dan como resultado la fundaci贸n de las comunidades, muchas veces donde las haciendas ten铆an sus establecimientos.

Igualmente las comunidades no estaban estructuradas como en la actualidad sino que hab铆a un t铆tulo de Reforma Agraria para unas cinco o seis comunidades de las actuales. Este es el caso de Santo Domingo que comparte el t铆tulo con Chirimayo, Juan Agua etc. b) A partir de la revoluci贸n y la Reforma Agraria del 53 por parte del estado boliviano se comienza a fomentar las migraciones internas de campesinos del altiplano a las tierras bajas, en teor铆a desiertas del oriente boliviano. Los motivos principales que impulsan al estado Boliviano a promover la migraci贸n son: – La vertebraci贸n territorial y econ贸mica del oriente

ORGANIZACION SOCIAL

Se podr铆a establecer varias etapas hist贸ricas en lo que respecta al tipo de organizaci贸n socio-pol铆tica por el que el pueblo leco de Apolo atraves贸 durante su historia: – Organizaci贸n anterior a las misiones. – Organizaci贸n en las misiones franciscanas – Etapa de las parcialidades – Epoca del sindicato – Fundaci贸n del CIPLA De cada uno de estos tipos de organizaci贸n se han ido recogiendo elementos que han configurado la actual forma organizativa del pueblo leco de Apolo. 鈥淓l cacique de cada pueblo era la 煤nica autoridad reconocida鈥 su cargo era hereditario y vitalicio, pero para recibirlo y sostenerlo deb铆a demostrar las mejores aptitudes para la guerra y la conducci贸n de las relaciones sociales internas, as铆 como ser un experto balsero, pescador y cazador. 鈥 (Astete 1998:139) Esta cita introduce el sistema basado en el prestigio que reg铆a en los siglos anteriores a las misiones. Esta 茅poca es la que se caracteriza por un elevado n煤mero de grupos 茅tnicos repartidos por la regi贸n entre los que estaba el pueblo leco, pero tambi茅n los aguachiles, pamainos etc.

ASPECTOS CULTURALES
Los lecos mantienen poco de sus aspectos culturales, en especial los vinculados a temas espirituales, pues desde la 茅poca precolombina han tenido una fuerte influencia aymara.

TIERRA Y TERRITORIO
El pueblo leco tiene dos demandas de Tierras Comunitarias de Or铆gen (TCO), una en la zona de Apolo y otra en Larecaja Tropical, ambas en el departamento de La Paz.

INFRAESTRUCTURA
Cuentan con postas sanitaria.

ECONOMIA Y ACTVIDADES PRODUCTIVAS
La econom铆a de los lecos se basa fundamentalmente en la actividad agr铆cola, aunque tambi茅n se dedican al aprovechamiento forestaql maderable. Ocasionalmente tambi茅n cazan y pescan, pero cada vez la presi贸n de la poblaci贸n auyenta la fauna silvestre.

MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES
El 谩rea o h谩bitat donde se asientan las comunidades y pueblos lecos es caracteriuzado como ceja de selva, puesto que la geograf铆a se ubica en la transici贸n de los andes a la Amazon铆a.

IDIOMA

Fuente: Amazonia.bo
Autor: Wigberto Rivero Pinto聽

2 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aqu铆