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s谩bado, noviembre 27, 2021

Danza Diablada: Departamento de Oruro

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La Danza de la diablada es una cosmovisi贸n andina con profunda inspiraci贸n religiosa, parte del descubrimiento de la imagen de la milagrosa Virgen de la Candelaria en la habitaci贸n del famoso ladr贸n Nina Nina, probablemente en el Siglo XVIII. Virgen que fue reconocida por los mineros de Oruro como la madre protectora del pueblo trabajador, y bailar de diablos precisamente para no provocar el enojo del T铆o de la mina.
La imagen del 芦T铆o禄 como se denomina al Diablo, es motivo de culto en todo el 谩mbito minero de Bolivia. En 茅pocas prehisp谩nicas, los indios Urus, de cuyo nombre proviene Oruro, cre铆an en la existencia de demonios era el Huari o Wari poderoso ogro que habitaba las monta帽as. Seg煤n la versi贸n de la leyenda que refiere la intervenci贸n de Huari en los or铆genes de la explotaci贸n minera:
El fue quien convenci贸 a la gente de que deje su trabajo en el campo y entre en los socavones para encontrar las riquezas que 茅l ten铆a all铆 depositadas. Se alejaron de la vida virtuosa, del cultivo de la tierra para llegar a las borracheras y org铆as con su riqueza mal ganada en las minas. Luego llegaron una v铆bora monstruosa, un lagarto, un sapo, y un ej茅rcito de hormigas, todas dispuestas para devorarlas. Todos fueron heridos con rayos mientras avanzaban hacia la ciudad, cuando uno de ellos invoc贸 a la 脩usta, la virgen Inca, luego identificada con la Virgen del Socav贸n, convirti贸 estos animales en gran铆ticos cerros tutelares, y a las hormigas en peque帽as dunas de arena.
El drama de salvaci贸n es representado en carnaval con cientos de bailarines disfrazados de diablos que invaden las calles de la ciudad.
Este relato nos informa de la 铆ndole de Huari, el demonio de las monta帽as, y de su vinculaci贸n con la miner铆a; su poder sobre los animales y su debilidad frente al poder de la 脩usta. Pero tambi茅n explica fundamentalmente el origen de culto a la virgen del Socav贸n. El sincretismo religioso entre ambas deidades es evidente y lo ha sido bajo otras formas en muchos lugares de Am茅rica.
Datos y consideraciones en torno a esta danza
La escritora do帽a Julia Elena Fort煤n en su libro 鈥淟a Danza de los Diablos鈥 (a帽o 1961), llega a la conclusi贸n de que 鈥渆n el aspecto tem谩tico del mito, se nota la hibridaci贸n de conceptos teol贸gicos cat贸licos con la teogon铆a prehisp谩nica鈥. Efectivamente el mito de la Diablada es un producto h铆brido, una mezcla de dos creencias de distinto origen del mismo sujeto diab贸lico. Escribe que la m谩s antigua noticia referente a danzas representativas y farsas espectaculares, data del a帽o 1150 en ocasi贸n de las fiestas nupciales del Conde de Barcelona, Ram贸n Berenguer IV con la hija del Rey de Arag贸n Ramiro el Monje. Luego indica que en dicho festival se present贸 una farsa en que un grupo de diablos capitaneados por lucifer, lucha en duelo de palabras y en forma coreogr谩fica contra otro de 谩ngeles dirigidos por el Arc谩ngel San Miguel.
Seg煤n Mila y Fontanals: quien dice que el actual Ball Des Diables de Tarragona tiene relaci贸n con la antigua danza de los siete pecados capitales en la que los vicios luchan en dialogo con una dama que es la virtud.
En el mismo libro, la citada autora expresa: 鈥淨ue en el aspecto de la Farsa Dialogada o relato. La diablada tiene su origen en los entremeses catalanes del Siglo XII鈥: El Ball Des Diables y el de los Siete pecados convertido este 煤ltimo solo en folklore hist贸rico en Espa帽a.
El tema de los siete pecados capitales es netamente cat贸lico y fue tra铆do por los conquistadores, pretendiendo reemplazar a aquella trilog铆a quechua: 芦Ama Sua, Ama Kella, Ama Llulla禄. Por su importancia es menester citar: al cura Ladislao Montealegre p谩rroco de Oruro en 1818 u otro sacerdote boliviano escribi贸 el 芦relato禄, que representaban los diablos altipl谩nicos, hasta que en el a帽o 1945, aproximadamente, el escritor y folklor贸logo Rafael Ulises Pelaez los aderez贸 d谩ndonos el relato.
Fue largo, para la mente aborigen, concluir que el esp铆ritu de los socavones toma su forma corporal en ese ser estramb贸tico, con cuernos descomunales, armado de un tridente y cuyos ojos despiden chispas de fuego, imagen cl谩sica del diablo. Y el indio, supersticioso como era y sigue siendo, cre贸 la figura del 鈥淭铆o鈥, que entroniza a la entrada de las minas en Bolivia, y a cuyos pies, cada monta帽a, deja sus ofrendas de coca y alcohol.
Para el mitayo (viejo indio metalurgo preso a su sino secular en el subsuelo), la figura del 鈥淭铆o鈥 pas贸 a ser la potestad visible que rige el destino de las galer铆as subterr谩neas. Pas贸 el due帽o todo poderoso de la plata, el esta帽o, y los otros metales, tan due帽o que era capaz de extinguir o prodigar las vetas, seg煤n sea para el mala o buena la conducta de 鈥渟us hijos鈥.
En el Siglo XVI, con el mito mefistof茅lico naci贸 en la ciudad boliviana de Oruro el ritual coreogr谩fico que se conoce con el nombre de la DIABLADA.
La danza de los diablos ha sido convertida por el entusiasmo del pueblo en una verdadera parada coreogr谩fica que invade las callejuelas y se remansa en los plazones del pueblo. Su m煤sica irrumpe jocunda, en ritmo musical, alternada por espacios en tono menor que da lugar al dialogo en que, con gesto heroico, se enfrentan los figurantes. Su melod铆a, entusiasta y contagiosa, ha conseguido avanzar desde los cerros y las chozas de piedra, hasta los grandes salones urbanos.
Se dice que cuando un malhumorado genio subterr谩neo perjudicaba la faena de los mineros haciendo desaparecer las vetas del metal, estos invocaban la protecci贸n divina, ve铆an a esa virgen ahuyentar, m谩s repuesto del terror, los obreros pudieron con fe, retomar al interior de la tierra.
Desde entonces el festival vino a ser organizado m铆micamente al servicio de la campa帽a catequ铆stica y los figurantes pasaron vestidos con los atributos de Lucifer, Satan谩s o Belceb煤, de conformidad a la estampa renacentista.
Hoy la diablada es el ejercicio pedag贸gico desprendido del relato b铆blico. Es una operaci贸n r铆tmica recuperada de su antigua esencia y sujeta a reglas rigurosas. Con visajes, secuencias de movimientos y multiplicidad de personajes, puesta su sentido al servicio de la adoctrinaci贸n religiosa.
En su etapa de adaptaci贸n bien pudo la Diablada ser uno de aquellos numerosos autos de fe, o uno de aquellos instrumentos usados en las grandes cruzadas del cristianismo. Sea como quiera, la danza se ha extendido a todas las comarcas del altiplano andino adquiriendo su mayor brillantez cuando son ejecutadas en su ambiente, junto a los socavones del esta帽o.
Personajes de la danza
Arc谩ngel Miguel.- Personaje principal de la diablada, encargado de conducir, como gu铆a central, a los diablos en su lucha tenaz entre el bien y el mal, l铆der de las huestes celestiales y aut茅ntico triunfador en su batalla por desterrar la soberbia, maldad, lujuria, gula y otros pecados capitales y, aplacar la rebeli贸n de los diablos, en una acci贸n solitaria contra sus fuerzas malignas; lleva un casco met谩lico, cabellera larga, blus贸n, faldell铆n con dos alas en la espalda, va munido de espada, escudo y yelmo. Sus colores preponderantes son el blanco, el azul y el celeste, el yelmo es dorado y tambi茅n el mango de la espada. Llevan medias blancas botas en blanco y rojo, guantes blancos.
Lucifer.– Figura central de la diablada considerado el se帽or de la perversidad, que goza de poderes especiales. Se distingue del diablo porque lleva una capa lujosamente bordada con hilos multicolores y adornada con piedras preciosas, utiliza una pechera y poller铆n, adem谩s de la careta negra con sapos y lagartos y otros animales de la brujer铆a nativa, con una corona que expresa que es el Rey de la diablada. Se lo conoce tambi茅n como Luzbel y elegante pr铆ncipe de los 谩ngeles rebeldes.
La China Supay.- Mujer del diablo; luce polleras verdes, amarillos y rojas, con caretas sensuales, llevan las botas altas con taco y cerradas en la parte delantera, lleva peluca femenina con trenzas, una corona. En la mano un cetro. Este personaje femenino antiguamente era representado por un hombre que bailaba de China Supay. Su participaci贸n en la danza le da un giro especial puesto que derrochando gracia y donaire, le da la pincelada de entonaci贸n y variedad.
Satan谩s.- Su indumentaria an谩loga a Lucifer aunque de menor categor铆a, su m谩scara tiene una corona de menos puntas. Adem谩s una falda corta en lugar de poller铆n de hojas.
El Oso.- Es un personaje ideal de esta danza, son los traviesos osos que hacen las delicias de los espect谩culos, su principal tarea es abrir campo a la multitud que se aposta en espera de la danza y sacar a bailar a la chicas.
El C贸ndor.– Siendo el c贸ndor la divinidad mayor entre las aves sagradas, est谩 relacionada con el mundo de arriba, que es esp铆ritu mensajero de las monta帽as azuladas de donde se extrae el esta帽o. La figura del C贸ndor, constituye un motivo de atracci贸n porque con su cansino paso, imprime directrices de disciplina coordinando las mudanzas y figuras danc铆sticas, insuflando un h谩bito de evocaci贸n ancestral, que tiene connotaciones y perfiles propios que arrancan de la inmemorialidad, lleva careta y plumas de c贸ndor.
Diablos.- De horripilante faz, coronados de bichos infernales, forman el grupo mayor de danzarines, con pa帽oletas flotantes, ricamente bordadas con pedrer铆as e hilos de oro y plata, lleva careta de diablo, camiseta de algod贸n de mangas largas y de color blanco y buzo. Pechera bordada, fajero bordado en planta ornamentada con pedrer铆a y aditamento de monedas pegadas al fajero, poller铆n dividido en cinco faldellines (faldines) medias, botas blancas, ribeteadas de rojo, llevan en la espalda uno y m谩s pa帽uelos a manera de capa, bordados de dragones chinos, reptiles, guantes blancos en las manos, llevan en la mano una v铆bora o pa帽uelos de colores, en las botas lucen una gran espuela roncadora, generalmente de plata.
Coreograf铆a
Las diabladas son varias y de cada una de ellas est谩 compuesta por gran n煤mero de participantes, las m谩s famosas son: Urus, Ferroviaria, Fraternidad.
A la cabeza marcha el Arc谩ngel Miguel vestido con ropas celestiales y munido de Yelmo, espada y escudo de Corte medieval, luego le sigue Lucifer y a este el diablo, acompa帽ado de su diabla o China Supay.
A continuaci贸n hacen su ingreso los diablos, trazando los movimientos de una coreograf铆a muy bien ensayada y coordinada, los bailarines saltan, giran, avanzan y retroceden sin cesar un instante, a pesar de la pesad铆sima carga de sus disfraces y m谩scaras del tiempo que llevan danzando antes de iniciarse la danza. Es un espect谩culo de gran fascinaci贸n.
La coreograf铆a de la diablada encarna un verdadero significado exigiendo las figuras que hacen una perfecci贸n y armon铆a en los movimientos del conjunto de danzarines para interpretar las diferentes figuras. El paso del diablo. El Ovillo, la Estrella de cinco puntas o firma de diablo, la cadena, y por 煤ltimo las escuadras de invasi贸n, significan la organizaci贸n con la que los diablos, por mandato de Satan谩s, deben invadir la tierra formados en dos hileras, los cuatro primeros de cada hilera inician la danza de formaci贸n de cuatro en cuatro y se desconcentran en la misma forma.
El Relato
Algunos autores suponen, que las diabladas tendr铆an su origen en la representaci贸n de autos sacramentales, que se efectuaban ante los ind铆genas con fines did谩cticos y doctrinarios. Habr铆a existido; por lo tanto, un auto sacramental que narraba el enfrentamiento del Arc谩ngel Miguel con el Diablo y los siete pecados capitales.
El relato tiene los siguientes momentos argum茅ntales: El Arc谩ngel Miguel representa la paz y el bien. Lucifer, la maldad y amargura. Ambos se enfrentan apoyados por sus respectivas legiones de 脕ngeles y demonios. La primera escaramuza arroja un resultado victorioso para Lucifer. La segunda batalla es oral entre Miguel y Lucifer.
Derrotado en este caso Lucifer, quien confiesa humillado sus pecados. Despu茅s Miguel derrota uno a uno los siete pecados capitales. Estos son; la Soberbia, la Avaricia, La Lujuria, La Ira, La Gula, La Envidia y la Pereza. A cada uno de ellos Miguel derrota con la enunciaci贸n de la virtud contraria.
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